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Crucero por Alaska. STATENDAM de Holland America
Publicado el 09 de enero de 2016 por Alicia.


Y ya por último, sólo queda hablar del barco.

El Statendam es, como ya dije en su momento, un barco de pequeño tamaño en comparación a los grandes barcos que actualmente se construyen aunque en mi opinión, tiene unas medidas perfectas. Me encantan los nuevos barcos. Siempre tienen novedades y ofertan muchas más cosas que un barco pequeño o medio pero hay que pagar el precio de un mayor número de pasajeros y generalmente también, menor espacio por pasajero. Tiene que haber barcos para todos los públicos.



Pero sigamos con el Statendam. Se trata de un barco de bandera de los Países Bajos, con un tonelaje bruto de 55.819 toneladas, 219 metros de eslora y 30 metros de manga. Fue construido en 1993 y  su última renovación se realizó en 2005. Su capacidad es de 1.260 pasajeros y 580 tripulantes y cuenta con diversos salones donde escuchar música en directo, un casino, tiendas, sala de arte, salas de juegos y reuniones, gimnasio, spa y todo aquello que es necesario para que nuestra estancia a bordo sea muy confortable. Lo más destacable y lo que más me sorprendió fue la enorme biblioteca de que dispone, con una amplia selección de libros en varios idiomas y también guías de viaje. Un espacio amplio y muy luminoso destinado a la lectura, a la realización de puzles durante la navegación, conectarse a internet, o incluso tomar un café contemplando el mar por sus amplios ventanales. Sin lugar a dudas, mi lugar preferido del barco.




Muy al contrario, quizás el lugar que menos me ha gustado es el salón que se utiliza a modo de teatro porque no dispone prácticamente de inclinación en el piso inferior y eso hace que la visión del escenario,  no siempre sea buena. En la parte superior, donde si hay inclinación, la visión es muy lejana y en ocasiones la impide la baranda.


En la parte exterior cuenta con dos piscinas, una de ellas con cubierta retráctil para los días en los que el clima no acompaña y muy necesaria en viajes por zonas como Alaska. También cuenta con una zona exterior exclusiva para niños.


La oferta culinaria del Statendam es muy variada. Cuenta con un buffet, Lido, que funciona prácticamente todo el día y por la noche. En el menú de la noche vamos a encontrar muchos de los platos que son servidos también en el comedor principal. Rotterdam, es el nombre del comedor principal de dos plantas que tiene el Statendam y se puede utilizar para la cena dentro de los turnos fijos a las 17.30h y a las 20.00h o bien en turno libre “any time” desde las 17.30h a las 21.00h


Pero para aquellos que quieran variar alguna noche, se puede elegir entre dos restaurante más de pago.
Una parte del buffet Lido está decorada de diferente manera y se le da el nombre de Canaletto, con una capacidad para 60 personas y donde se ofrece cena previo pago entre las 17.30h y las 21h.
El otro restaurante de pago donde podemos cenar es el Pinnacle Grill. Este restaurante está especializado en carnes y marisco y es sin duda una excelente elección para poder disfrutar de sus variados platos y la calidad que se ofrece. Una o dos noches durante el crucero, ofrecen la carta del restaurante Le Cirque como alternativa a la habitual y se recrea una decoración que transporte al pasajero al famoso restaurante.


Los camarotes son amplios, muchos de ellos cuentan con bañera y la decoración está muy cuidada. En el baño encontraremos las  amenities habituales pero si necesitamos alguna específica, se puede solicitar al asistente de cabina. Hay albornoces, caja fuerte, una zona de estar con sofá, espejo de aumento, TV y reproductor de DVD. Eso sí, en cabinas interiores  y exteriores no cuentan con minibar aunque si se ofrecen bebidas y una cubitera con hielo para poder enfriarlas. El camarote tiene asistencia las 24 horas y se puede solicitar comida de manera gratuita. El canal interno del barco ofrece información sobre la temperatura exterior, la posición del barco, webcam pero no hay posibilidad de consultar la cuenta en el camarote y hay que solicitarla en atención al cliente. Cada noche, el asistente de camarote y su ayudante nos dejaban un muñeco realizado con toallas acompañado de unos bombones y realmente, tienen mucha imaginación.


En varias cubiertas podremos encontrar autoservicio de lavandería, con lavadoras, secadoras y zona de planchado para aquellos que prefieren realizar su propia colada durante el crucero.
Para finalizar, sólo decir que se trata de un barco excelente, cómodo, amplio, luminoso, ideal para el relax o el paseo por cubierta y muy adecuado si lo que se busca es un crucero tranquilo y agradable. Además se encontraba en un excelente estado de conservación y decorado con muy buen gusto.
Actualmente el barco ha dejado de pertenecer a Holland America, una lástima. Ahora, con el nombre de Pacific Eden, de la compañía P & O, empezó a navegar en noviembre de 2015 en Australia. Seguro que sus nuevos pasajeros estarán encantados con él.


Y con esta entrada, finaliza el relato de nuestro crucero por Alaska.
Una última recomendación. Navegad algún día en un crucero por Alaska. Es una experiencia inolvidable!!!

Para aquellos que quieran una visión más detallada, os dejo más fotos del barco, algunas de ellas de los platos que pudimos degustar en sus restaurantes y también de los simpáticos muñecos que dejaban en nuestro camarote. También podréis ver algunas fotos de nuestra visita a las cocinas del Statendam.

Crucero por Alaska - VICTORIA
Publicado el 3 de enero de 2016  por Alicia.



Y llegamos de nuevo a Canadá. Atrás ha quedado Alaska y sus hermosas escalas, todas ellas con carácter propio y una completa muestra de naturaleza y paisaje.
Victoria es una bonita ciudad situada en el sur de la Isla de Vancouver. Sorprende su arquitectura y su ambiente apacible y tranquilo, lo que sin dudar hace que tenga un porte muy “british”. A pesar de su aparente calma, es una ciudad en movimiento constante, con grandes avenidas y calles, muy limpia y cuidada y con muchos turistas dispuestos a disfrutar de sus bonitos rincones.

En Victoria la naviera propone tomar un autobús lanzadera de pago hasta el centro de la ciudad. En realidad el centro no queda muy alejado del puerto y hay quien incluso lo realiza caminando. En nuestro caso, optamos por tomar el autobús urbano. Nada más salir del puerto hay que girar hacia la izquierda, en Dallas rd y a unos 80 metros se encuentra la parada de autobús. Los números  30 y 31 circulan desde el puerto hacia el centro y viceversa y su precio es de 2,50 dólares canadienses que deben pagarse en efectivo porque el conductor no devuelve cambio.


La ciudad nos recibió con mal tiempo. Una tremenda tormenta empezó nada más bajar del barco y las primeras gotas ya caían cuando estábamos esperando el autobús. Al llegar al centro, nos bajamos en Douglas st. una de las principales calles de Victoria, frente al centro comercial Bay Centre. La lluvia cada vez iba a más y optamos por entrar en él y esperar tranquilamente a que amainara el temporal mientras aprovechábamos para saludar a los amigos y familiares a través del Wifi gratuito que ofrecía el lugar.


Poco a poco, fue dejando de llover y entonces, ya de nuevo preparados para explorar la nueva ciudad, salimos a recorrer sus calles. Al salir del centro comercial tomamos View st. y lo primero que encontramos en la esquina con Blanshard st. es St. Andrew’s Cathedral, la catedral católica de Victoria construida en estilo gótico victoriano, con una bonita fachada de ladrillo rojo y una única torre. Tiene un interior amplio y luminoso.
Continuamos nuestro camino por View st. hasta la siguiente calle, Quadra st. Una vez allí, giramos a la derecha y llegamos a un pequeño parque, Pioneer  Square, con grandes árboles y algunas tumbas ya que en el pasado fue el asentamiento de un cementerio. Justo al lado se encuentra Christ Church Cathedral, un imponente edificio gótico de piedra gris, catedral de la iglesia anglicana en Victoria. Sus grandes dimensiones y su sobrio interior le dan un cierto toque de misterio.


Salimos de la catedral y ya se intuía que el día iba a ir despejándose cada vez más. La luz era más intensa y los rayos de sol aparecían tímidamente.
Regresamos de nuevo a Blanshard st. y en la esquina con Yates st. nos encontramos con la Biblioteca pública. Si  miramos hacia la izquierda en Yates st. se halla el Odeon, edificio dedicado al show, teatro y cine.  
Continuando por Blanshard st. llegaremos a la sinagoga de Victoria, un bonito edificio de ladrillo rojo de grandes dimensiones.
Desde allí giramos a la derecha por Pandora st. y en la esquina con Quadra st. nos encontramos de nuevo con un monumental edificio de piedra gris y forma de iglesia que no es otra cosa que el Conservatorio de Música.
Si giramos a la izquierda por Qadra st. podremos ver dos edificios más. A la izquierda la First Baptist Church y justo enfrente  la Saint John the Divine, una bonita iglesia anglicana. También a la izquierda veremos una pequeña casa pintada en vivos colores  que corresponde al Turtle Hostel.


Si continuamos caminando por Quadra st. encontraremos la First Metropolitan United Church al llegar a la esquina con Balmoral Rd.
De entrada Victoria se presenta como una ciudad muy monumental pero sobre todo, con numerosas iglesias, todas ellas de bella arquitectura y muy bien conservadas.
Tomamos Fisgard st. hasta Douglas st. donde giramos a la izquierda para llegar al Victoria City Hall, un bonito edificio de construcción  muy característica del oeste de Canadá. Rodeamos su fachada por Pandora Ave. donde se encuentran anexos algunos edificios más modernos que también pertenecen al City Hall. En la intersección con Broad st. podemos ver un paso de cebra con la bandera arco iris igual al que ya habíamos visto en Vancouver y que se encuentra en otras muchas ciudades del mundo.
Un poco más adelante a la derecha, en una isla interior y algo escondido, se encuentra el Victoria’s BC Spirit Square, un parque de cemento con un par de tótems custodiando la entrada.


Continuamos por Pandora Ave. y nada más cruzar Government st. nos damos cuenta de que nos hallamos en Chinatown. De repente las farolas  están pintadas en color rojo y los carteles de las calles, también rojos, escritos en inglés y en chino. Ornamentos típicos por todas partes y por supuesto, comercios en los que se puede comprar cualquier cosa……china.
Giramos a la derecha por Government st. y a la derecha, en la esquina con Fisgard st. encontramos una pequeña plaza, CRD Square, en la que hay un gran globo terráqueo, The Bright Pearl, una escultura curiosa que nada tiene que ver con la decoración oriental que nos rodea  y que se hace patente hasta en las cabinas telefónicas.


En el lado izquierdo de Fisgard st. se encuentra una gran puerta de arquitectura china que da la bienvenida al barrio. Después de atravesarla y continuando por Fisgard st. se llega a un estrecho y famoso pasaje situado a la izquierda, Fan Tan Alley. Es muy popular entre los turistas y allí se hallan numerosas tiendas de artesanía, recuerdos y objetos curiosos. El pasaje finaliza en Pandora Ave. por la que continuamos caminando hacia la derecha para llegar a una plaza donde encontramos un puente de aspecto extraño, el Johnson Street Bridge. Se trata de un puente levadizo de hierro, que ha sufrido varios cambios desde su construcción y que en la actualidad no funciona.


Desde allí, comenzamos a caminar por Wharf st. que discurre al lado del mar con unas excelentes vistas del puerto de Victoria y del aterrizaje y despegue de hidroaviones  para llegar a Bastion Square, una calle peatonal muy animada en el lado izquierdo, llena de cafés, bares y restaurantes con sus terrazas abarrotadas de  gente aprovechando el espléndido día del que estábamos disfrutando.
Aquí podemos encontrar el Museo Marítimo. Nosotros decidimos hacer un receso en uno de los bares de la zona y reponer fuerzas.
Tras el descanso, nos encaminamos por Government  st. donde se encuentra un edificio neoclásico que alberga la librería más emblemática y famosa de Victoria, Munro’s Books of Victoria. Toda la calle está llena de edificios notables y tiendas de todo tipo. Es una zona excelente para realizar compras.
Seguimos avanzando y descubrimos otra tienda interesante, Rogers, una delicia para los amantes del chocolate y donde, por supuesto, hacemos una parada.


Al final de la calle se llega a una gran plaza donde está situada la magnífica torre Art Decó de la oficina de turismo y el espléndido hotel Fairmont. Pasear por esa zona resulta muy agradable. Una zona verde muy cuidada y con el mar como fondo. Algo más adelante, ya podemos ver el colosal parlamento de Victoria, sin duda el edificio más emblemático de la ciudad y el más visitado. Se encuentra en una amplia explanada y se pueden realizar visitas guiadas en varios idiomas.
Muy cerca de allí, en Belleville st. y frente al Royal BC Museum y el parque Thunderbird, está situada la parada de autobús para regresar de nuevo al puerto.


Esta fue nuestra ruta en Victoria. No muy extensa pero suficiente para conocer el centro de la ciudad en las horas de duración de la escala. Resulta una localidad muy agradable de recorrer y la mejora en el clima también nos ayudó a disfrutar de un lugar magnífico. Además, como final de viaje, fue la guinda del pastel perfecta para un crucero inolvidable.


Os dejo más fotos de esta bonita ciudad.


Crucero por Alaska - SITKA  
Publicado el 27 de diciembre de 2015 por Alicia.


La última escala en Alaska y eso significaba la última oportunidad para avistar fauna en la zona. Lo dejamos en manos del azar, esperando que el clima fuera favorable y hubo suerte, mucha suerte.
Sitka, situada en la isla de Baranof, es una bonita ciudad, extensa, que conserva también vestigios de su pasado Ruso y con algunos atractivos dignos de visita.
El barco fondea frente a la ciudad. El puerto no permite el atraque y por tanto, hay que desembarcar en los tender para llegar hasta él.
Como ya he comentado, durante todo el viaje la idea era realizar alguna excursión para avistar fauna local pero hasta entonces no lo habíamos hecho, bien porque los lugares visitados ya tenían muchas cosas para visitar o bien porque el tiempo no acompañaba lo suficiente como para animarse. También es verdad que no en todos los lugares se pueden avistar ballenas, que era nuestro principal objetivo, con lo que ya las opciones quedaban más reducidas.


Por este motivo y siendo Sitka la última escala en Alaska, nuestra decisión fue la de esperar al último momento y, si el día amanecía despejado contratar una excursión y si no era así, pues mala suerte y otra vez será.
Pero afortunadamente para nosotros el día amaneció espléndido y despejado, de los mejores del viaje y rápidamente fuimos a hacer la reserva a la oficina de excursiones del barco. Había una concretamente, de una duración de tres horas que ya habíamos revisado y que nos parecía muy adecuada para lo que nosotros queríamos hacer. Se podía realizar en dos turnos, a las ocho de la mañana y a las doce. Al tratarse de una reserva de última hora, sólo quedaba la posibilidad de tomar la excursión a las doce y así lo hicimos.
El día anterior, tal como suele hacer normalmente Holland, se entregaron los tickets para abordar los tenders. Hay que hacer cola en el punto de reunión que se indica y se entregan por orden de llegada por lo que hay que ir pronto si se quiere coger tickets para bajar temprano.
A la hora prevista de nuestro tender, bajamos a tierra para dar un paseo por la ciudad. Sitka tiene una calle principal, Lincoln st. y la recorrimos hacia el lado izquierdo donde se encuentran la mayoría de sus atracciones.


Lo primero que encontramos, nada más desembarcar es el Museo histórico de Sitka y el Harrigan Centennial Hall, lugar donde hay servicio de información turística. Muy cerca del puerto, la catedral Ortodoxa de St. Michaels, con una poco elaborada aunque  característica cúpula de cebolla, es el símbolo más notable del pasado ruso de la ciudad. Se puede visitar previo pago. Justo en frente se encuentra la iglesia Luterana de Sitka, gratuita y mucho más sencilla, tanto, que pasa casi inadvertida.
Si continuamos caminando por la calle principal, vamos a encontrar numerosos comercios de artesanía y recuerdos, bares y restaurantes. Es una zona muy animada y totalmente comercial con edificaciones coloristas y un lugar muy agradable para dar un paseo. Y como no, encontramos numerosas referencias a la fauna autóctona en forma de agradables muñecos en la puerta y en el interior de los comercios.


Algo más adelante se llega a la Pioneer Home, un bonito edificio junto a la Totem Square, donde como su nombre bien indica podemos encontrar un magnífico Tótem que la preside. Un espacio abierto al mar desde el cual regresamos de nuevo al centro de la ciudad por la animada Lincoln st en busca de algún lugar donde tomar un tentempié y conectarnos a internet antes de empezar nuestra excursión.
El lugar de encuentro para el tour era en el puerto y allí embarcamos en un barco de tamaño medio, con una parte inferior cubierta y acristalada y una parte superior semicubierta, que es el lugar elegido por nosotros para la travesía. Viendo el barco, algo mayor que llega a puerto con los componentes de la excursión de las ocho de la mañana, me alegro infinitamente de haber tomado la de las doce pues, a pesar de ser un barco más grande, está abarrotado de gente y seguro que realizar fotos desde la cubierta fue bastante más complicado que en el nuestro que, todo y siendo un barco algo más pequeño, iba tan sólo con un tercio de su capacidad lo que permitía que nos pudiéramos mover por todo el barco con amplitud.
El barco navega lentamente las islas que rodean la ciudad, todas ellas habitadas con pequeñas casas de madera y sus embarcaderos y por supuesto, pasamos muy cerca del Statendam con lo que tenemos una visión de este desde todos los ángulos. A lo lejos, altas montañas, algunas con nieve que muestran un paisaje magnífico, un decorado excelente para fotografiar en un día de sol tan espectacular. 


Conforme se aleja del puerto, vamos aumentando de velocidad, navegamos en mar más abierto hacia una zona de nuevo, rodeada de islas y altas montañas donde unas alegres y juguetonas nutrias son los primeros ejemplares que nos dan la bienvenida. En las rocas podemos ver aves y también algunas focas tumbadas al sol. Nos seguimos adentrando en las aguas calmadas y de nuevo podemos ver nutrias totalmente tranquilas, posando para nuestras cámaras y jugueteando entre ellas con mucha tranquilidad y sin ningún signo de sentirse agobiadas por la presencia humana. Y de repente, la voz del patrón del barco que nos avisa de que a lo lejos podemos ver un oso. Magnífico!!! Quizás de todos los animales que pudimos ver, este era el que más ilusión me hacía en todo el viaje porque no es fácil verlos en libertad.


La vegetación de grandes abetos que nos rodea conforma,  junto con los pequeños riachuelos, pequeñas cascadas y las aguas tranquilas, un escenario perfecto para relajarse y disfrutar del entorno.
Durante la navegación, una de las tripulantes nos muestra estrellas de mar y algunas partes de ballena para ilustrarnos sobre los habitantes de la zona.
Nuestro barco cambió el rumbo hacia el lado opuesto de la bahía, en una zona de aguas mucho más abiertas para poder acercarnos a las grandes protagonistas de la jornada: las ballenas.
Durante todo el viaje habíamos podido contemplarlas en varias ocasiones, a lo lejos y no tan lejos del barco, se podían ver los chorros que expulsan por su orificio nasal lo cual advertía de su presencia. Pero en esta ocasión estaban realmente cerca y se recreaban en sus movimientos junto a nuestro barco. Pudimos ver muchas y fotografiar sus colas al sumergirse, esa imagen espectacular tan ansiada por los turistas.


En total, tres horas muy completas en las que pudimos ver diferentes especies, tal y como garantizaban los organizadores de la excursión. Totalmente recomendable.
Ya de regreso al barco, en vez de devolvernos al puerto para tomar el tender de regreso al barco, el propio barco de la excursión se acercó a la plataforma donde desembarcaban los tender y desembarcamos en el Statendam directamente. Una ventaja más de realizar la excursión en el segundo turno ya que como la hora de regreso es muy cercana a la hora de partida del barco, para finalizar el embarque de los pasajeros más rápidamente, nos ahorramos un trayecto. Genial!!!


Y empezamos nuestro camino de regreso hacia el continente dejando atrás las fascinantes tierras de Alaska con sus paisajes enigmáticos entre nubes y glaciares abrazando las altas montañas y sus curiosas poblaciones, cada una con sus particularidades, muy coloristas y algunas de ellas herederas de un pasado ruso que muestran con mucho orgullo. Unas tierras lejanas pero maravillosas que hay que descubrir y disfrutar.

Unas cuantas imágenes de Sitka y la excursión realizada para que veáis la belleza del lugar y algunas cosas  que se pueden hacer y visitar.




Crucero por Alaska - GLACIAR HUBBARD
Publicado el 05 de noviembre de 2015 por Alicia.


Llegamos al glaciar con un par de horas de retraso sobre el horario previsto debido a un incidente que tuvo lugar la tarde anterior, poco después de salir del puerto de Kodiak.
Al parecer un pasajero se indispuso gravemente y eso hizo que el capitán se pusiese en contacto con la marina de Kodiak para coordinar la evacuación en helicóptero. El barco ralentizó su marcha hasta la llegada del helicóptero para que se pudiera realizar la maniobra. Por supuesto, prohibieron la salida a las cubiertas exteriores y que se realizasen fotos con flash, para evitar el correcto desarrollo de toda la operación. Una vez finalizada, el barco siguió su ruta a la velocidad normal.


El Glaciar Hubbard es inmenso, una gran pared de hielo con todas las tonalidades de azul que podamos imaginar y que ofrece una visión impresionante y majestuosa. Al contrario que el Glaciar Sawyer que está al final de un fiordo, este es muy abierto y se ve desde alta mar. Eso es lo que hace que a mí particularmente me parezca más curioso y original el primero. Pero no hay que quitarle espectacularidad. 
Como siempre, es posible ver pedazos de hielo flotando alrededor del barco, algunos de un tamaño considerable y también se puede ver perfectamente la lengua de hielo que desciende por la montaña. Algunas focas reposan tranquilamente sobre los trozos de hielo desprendidos junto al glaciar.
También tuvimos la oportunidad de ver como se desprendía el hielo en varias ocasiones y del atronador ruido que se oye cuando eso ocurre. Es impresionante.


En esta ocasión pudimos encontrar realizando también la visita al glaciar al Seven Seas Navigator de Regent. La pena es que el día no acompañaba. Este junto con el día de Juneau, fueron los dos únicos días de lluvia intensa que encontramos durante el viaje. Eso impedía podes hacer fotos correctamente desde la proa del barco pero, afortunadamente, en el Statendam se puede recorrer todo el barco por la cubierta de paseo y eso hace posible que se pueda contemplar el magnífico escenario desde cualquier punto y sin mojarse.
Como siempre, Holland America colma de atenciones a sus pasajeros y ofrecía chocolate bien caliente para combatir las frías temperaturas y el viento que hacía ese día. Además, una narración en inglés iba explicando todo lo que se podía ver desde la posición del barco.



El Statendam permaneció tres horas en la zona para el disfrute de todos los pasajeros y ya cuando empezó a retirarse, también las nubes empezaron a dejar pasar algún rayo de sol, como casi todas las tardes por aquellas tierras.

Os dejo un completo reportaje fotográfico del glaciar con todos sus detalles.

Crucero por Alaska - KODIAK
Publicado el 27 de octubre de 2015 por Alicia.



Kodiak es una ciudad portuaria rodeada de verdes montañas repletas de abetos. El paisaje es impresionante. Kodiak da nombre a una especie de oso autóctono de gran tamaño, lo protegen al igual que controlan la caza y la pesca de otras especies. A simple vista no parece una ciudad muy turística. Sus amplias calles están bastante vacías y no hay mucho comercio. Eso sí, cuenta con muchos museos y edificios históricos y su cultura e historia la hacen muy atractiva para el visitante.
El barco atraca a una cierta distancia del centro de la ciudad pero una vez más, la naviera dispone autobuses lanzadera para acercar a los pasajeros de manera gratuita.


El lugar donde paran los autobuses lanzadera está justo frente a la oficina de turismo, un lugar muy interesante pues no sólo ofrece mapas e información turística si no que acoge también el Kodiak National Wildlife, un pequeño espacio repartido en dos plantas donde se muestra muy gráficamente la vida de los osos Kodiak y de otras especies. También se puede contemplar en su interior el esqueleto de una ballena gris. Muy interesante.
Al otro lado de la calle se encuentra el museo Baranov. El museo está ubicado en el edificio más antiguo de Alaska, la casa Erskine y muestra la historia de Kodiak a través de los tiempos, desde la época Alutiiq pasando por la época Rusa y hasta la compra por parte de USA y llegando a los tiempos actuales. Se pueden ver exposiciones permanentes y temporales.


Como acabo de comentar, Kodiak fue colonizada por Rusia y han quedado muchos vestigios de esa época. El primero que encontramos es la Holy Resurrection Church, una iglesia de madera, blanca y con unas cúpulas azules muy típicas de las iglesias ortodoxas.
Siguiendo la calle Mission desde la iglesia, nos encontramos con el museo Alutiiq. Los Alutiiq eran los pobladores indígenas de Kodiak y su lengua pertenece a la familia de las lenguas esquimales. En el museo se pueden ver diferentes objetos y se encargan también de la preservación del idioma y la cultura.


Un poco más adelante nos encontramos con el seminario St. Herman, una pequeña iglesia de madera de bonitas cúpulas azules y un interior muy bello.
Desde allí subimos hacia el puente de Alimaq Dr. Desde donde hay una buena vista de la ciudad, de las montañas que la rodean y del puerto donde está atracado el Statendam.
Ya de regreso al barco, encontramos varias casas de madera, una iglesia Bautista y un bar con un interior interesante.
La vuelta se hace de nuevo en el autobús lanzadera y como siempre, de manera muy ordenada.
Durante las siete horas de escala, la naviera ofrece como siempre una gran variedad de excursiones para pescar, visitar un parque natural, avistar fauna terrestre y marina o simplemente visitar la ciudad repasando su historia.



Os dejo algunas fotos más.

Crucero por Alaska - HOMER
Publicado el 25 de octubre de 2015 por Alicia.


Homer es una población pequeña y dispersa pero muy visitada y turística por ser un lugar ideal para la pesca. La llaman la capital del halibut. Desde la ciudad sale una enorme lengua de tierra de casi 7 Km conocida como  The Spit, lugar donde se halla el puerto y también donde atracan los barcos de crucero. Aquí también encontraremos amplias playas para pasear.
La compañía naviera, en este caso Holland America proporcionó un sistema de autobuses lanzadera desde el puerto hasta el centro de The Spit, concretamente para muy cerca de The Salty Dawg Saloon. Una vez allí se puede tomar el Trolley turístico que va haciendo paradas donde se puede bajar y subir según la conveniencia durante el horario de funcionamiento. El precio es de 12$. Este sistema permite acceder a la ciudad ya que, a parte de los taxis, no hay otro sistema de transporte para salvar esos 7 Km de distancia.


De todos modos, la naviera también proporcionó un servicio de bus turístico que partía desde el muelle donde atraca el barco hacia la ciudad y en el que también se podía subir y bajar varias veces en diferentes lugares. El precio es de 14$ y si se quiere ir al Spit, igualmente hay que tomar el autobús lanzadera para visitarlo porque el autobús turístico no para allí.
Amaneció un día bastante nublado y fresquito, que no invitaba mucho al paseo así que mi opción fue visitar The Spit tranquilamente para tener una primera toma de contacto con el lugar.


The Spit es un conjunto de casitas de madera, pintadas en diferentes colores, el puerto donde llegan ferrys, barcos de pesca y los cruceros, un camping básicamente de caravanas y un pequeño resort. Unas playas inmensas donde no creo que se bañe nunca nadie por las temperaturas tan bajas que hay pero donde se puede dar un paseo tranquilo y agradable.
Las pequeñas casas de madera albergan tiendas de recuerdos y artesanía local, bares y restaurantes donde el pescado es el anfitrión. Es un lugar destinado al turismo.


El local más emblemático es The Salty Dawg Saloon, un bar de lo más curioso, “empapelado” literalmente de billetes de dólar. Vale la pena entrar a echar un vistazo o a tomarse algo en un lugar tan singular.
Paseando por el Spit encontraremos un monumento a los hombres del mar, Seafarer’s Memorial. En una población como Homer, que vive de la pesca, es normal encontrar un homenaje a aquellos que han perdido su vida en el mar.
Como ya he dicho, el día estaba bastante nublado y eso junto con saber que no es una ciudad de grandes monumentos hizo que al final me decidiera simplemente por pasear por las tiendas y no llegar a la ciudad. Resultó un paseo tranquilo y entretenido.


La escala en Homer es de 6h y la naviera, como siempre ofrece excursiones diversas para visitar la ciudad y la naturaleza de la zona.
Por la tarde, cuando ya partíamos hacia nuestra nueva escala, salió el sol, algo bastante frecuente en este viaje, se despejó muchísimo y pude despedirme de los bonitos colores de Homer.




Os dejo más imágenes.

Crucero por Alaska - ANCHORAGE
Publicado el 22 de octubre de 2015 por Alicia.

Anchorage es la ciudad más grande y extensa de Alaska. Cuenta en su downtown con algunos edificios altos, tiene grandes avenidas para recorrerla y es tan amplia que resulta imposible visitarla al completo en una simple escala de crucero. Quizás carece del encanto de construcciones típicas como las que se encuentran en Ketchikan o Juneau pero a mí me pareció una ciudad atractiva. Posee todo tipo de ofertas de ocio como en cualquier gran ciudad y suele ser la puerta de entrada de mucho del turismo que visita Alaska. Rodeada de montañas y de cara al mar, ofrece muchísimas posibilidades para disfrutar de la naturaleza y la fauna de la región.
El puerto donde atracan los cruceros está bastante alejado del downtown y no se puede caminar por el. Por ese motivo la naviera proporciona un sistema de autobuses lanzadera que se traslada desde la terminal de cruceros hasta la quinta avenida donde se encuentra el Centro de Convenciones. Hay varios de estos autobuses que hacen el recorrido con frecuencia. Casualmente el que tomamos nosotros por primera vez llevaba el logo de Holland America, incluso en la tapicería.


Justo detrás de este edificio se encuentra la oficina de turismo. La oficina es muy completa. Tiene todo tipo de información y mapas sobre la ciudad y el estado, además de gestionar numerosas excursiones, todas ellas muy interesantes. El personal es muy amable y además tuvimos la suerte de encontrar a una señora que entendía y hablaba algo de castellano que había aprendido en su juventud cuando hizo una estancia en España.
Frente a la oficina de turismo se puede tomar un pequeño trolley que hace las veces de autobús turístico.
La verdad es que, a pesar de tratarse de una ciudad enorme, el centro, que es donde se encuentran muchas de las atracciones de la ciudad, se puede recorrer caminando. Y eso fue lo que hicimos, dar un paseo por el downtown de Anchorage.


Además, el clima era extraordinario. Un día muy soleado y con temperaturas que invitaban a lucir los brazos, algo que ya no sabíamos que existía después de las frías temperaturas que habíamos tenido en días anteriores.
Recorrimos la cuarta avenida donde se encuentran numerosos bares y restaurantes, tiendas de todo tipo y centros comerciales.
Contiguo a la oficina de turismo se encuentra el Old City Hall. En la misma acera, algo más adelante, una casa con tejados verdes, es el lugar donde se encuentra el Wendler Building o Club 25. Antiguamente, en estas latitudes era complicado para las mujeres entrar en los bares y cafeterías. Por ese motivo se creó este lugar, sólo para las féminas. Frente a la puerta se encuentra una escultura de un perro, monumento a los que realizaban y realizan carreras con perros y a estos últimos.


Al otro lado de la avenida encontramos la Rotary Square muy cerca de un centro comercial algo desangelado, el 4th Avenue Market Place. Eso sí, en uno de sus pasillos encontramos mucha información sobre la actividad sísmica de la zona, con paneles explicativos sobre todo de uno muy importante que tuvo lugar en el año 1964.
Vamos a encontrar por toda la ciudad innumerables figuras representativas de animales y muchos en las tiendas como reclamo para atraer al visitante. También encontramos algunos Tótems. La verdad es que hace que el paseo sea distraído y agradable. Están muy dedicados al turista.
De nuevo en la quinta avenida nos encontramos con el Town Square Park, una plaza grande con jardines llenos de flores y algo más adelante, la Holy Family Cathedral, un bonito edificio blanco inmaculado, de líneas muy simples, que se empezó a construir en 1915, el mismo año en que se fundó la ciudad. Es una catedral católica.


Desde allí caminamos hacia la playa y por el camino encontramos una escultura dedicada a los viajes del capitán Cook antes de llegar al Eldeberry Park. Un parque muy extenso junto a la playa donde se encuentra la Oscar Anderson Park, una casa de madera donde se recrea como vivían los primeros habitantes de la ciudad.
De regreso a la zona de la oficina de turismo, volvemos a pasar por innumerables tiendas, bares y restaurantes. Encontramos también algunos edificios administrativos, algunos Tótems y el teatro Fourth Avenue que está cerrado y abandonado. Una verdadera pena pues se trata de un edificio Art decó que en su momento lució con gran esplendor. Enfrente se encuentra el Federal Building.


De regreso al barco, ha bajado muchísimo la marea. Es uno de los lugares donde mejor se puede observar este fenómeno por lo exagerado que es y encontramos pescadores aprovechando la ocasión. Por la tarde tuvimos la ocasión de ver cómo iba subiendo y realmente es espectacular.
Almorzamos en el barco porque la escala era larga, 16 horas. Por la tarde, después del almuerzo aprovechamos para regresar de nuevo al downtown donde ya por la mañana habíamos estado en un gran centro comercial de la quinta avenida, con muchísimas tiendas y en el que en el último piso hay un gran Court Hall, lugar para comer o beber cualquier cosa y que dispone de conexión WiFi sin límite y a gran velocidad, gratuita. Es un espacio muy amplio y tranquilo, bien iluminado y nos sirvió para aprovechar y conectarnos al mundo.


En esta larga escala la naviera ofrece, como siempre innumerables excursiones sobre todo para disfrutar de la naturaleza y la fauna pero también para visitar la ciudad.
Yo pasé un día muy agradable y tranquilo en una ciudad que me sorprendió muy agradablemente y que finalizó con una bonita puesta de sol.

Os dejo más imágenes.