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Crucero por Alaska - HOMER
Publicado el 25 de octubre de 2015 por Alicia.


Homer es una población pequeña y dispersa pero muy visitada y turística por ser un lugar ideal para la pesca. La llaman la capital del halibut. Desde la ciudad sale una enorme lengua de tierra de casi 7 Km conocida como  The Spit, lugar donde se halla el puerto y también donde atracan los barcos de crucero. Aquí también encontraremos amplias playas para pasear.
La compañía naviera, en este caso Holland America proporcionó un sistema de autobuses lanzadera desde el puerto hasta el centro de The Spit, concretamente para muy cerca de The Salty Dawg Saloon. Una vez allí se puede tomar el Trolley turístico que va haciendo paradas donde se puede bajar y subir según la conveniencia durante el horario de funcionamiento. El precio es de 12$. Este sistema permite acceder a la ciudad ya que, a parte de los taxis, no hay otro sistema de transporte para salvar esos 7 Km de distancia.


De todos modos, la naviera también proporcionó un servicio de bus turístico que partía desde el muelle donde atraca el barco hacia la ciudad y en el que también se podía subir y bajar varias veces en diferentes lugares. El precio es de 14$ y si se quiere ir al Spit, igualmente hay que tomar el autobús lanzadera para visitarlo porque el autobús turístico no para allí.
Amaneció un día bastante nublado y fresquito, que no invitaba mucho al paseo así que mi opción fue visitar The Spit tranquilamente para tener una primera toma de contacto con el lugar.


The Spit es un conjunto de casitas de madera, pintadas en diferentes colores, el puerto donde llegan ferrys, barcos de pesca y los cruceros, un camping básicamente de caravanas y un pequeño resort. Unas playas inmensas donde no creo que se bañe nunca nadie por las temperaturas tan bajas que hay pero donde se puede dar un paseo tranquilo y agradable.
Las pequeñas casas de madera albergan tiendas de recuerdos y artesanía local, bares y restaurantes donde el pescado es el anfitrión. Es un lugar destinado al turismo.


El local más emblemático es The Salty Dawg Saloon, un bar de lo más curioso, “empapelado” literalmente de billetes de dólar. Vale la pena entrar a echar un vistazo o a tomarse algo en un lugar tan singular.
Paseando por el Spit encontraremos un monumento a los hombres del mar, Seafarer’s Memorial. En una población como Homer, que vive de la pesca, es normal encontrar un homenaje a aquellos que han perdido su vida en el mar.
Como ya he dicho, el día estaba bastante nublado y eso junto con saber que no es una ciudad de grandes monumentos hizo que al final me decidiera simplemente por pasear por las tiendas y no llegar a la ciudad. Resultó un paseo tranquilo y entretenido.


La escala en Homer es de 6h y la naviera, como siempre ofrece excursiones diversas para visitar la ciudad y la naturaleza de la zona.
Por la tarde, cuando ya partíamos hacia nuestra nueva escala, salió el sol, algo bastante frecuente en este viaje, se despejó muchísimo y pude despedirme de los bonitos colores de Homer.




Os dejo más imágenes.

Crucero por Alaska
Publicado el 23 de agosto de 2015 por Alicia.

Acabo de regresar de un crucero por Alaska a bordo del Statendam de Holland América. Ha sido mi primer crucero con esta compañía y he de decir que la experiencia ha sido muy buena.
El crucero ha tenido una duración de 15 días con salida y regreso a Seattle pero siempre que me traslado a tantos quilómetros, intento aprovechar antes o después del crucero para visitar algún lugar más. En esta ocasión la visita fue a la ciudad de Vancouver y Seattle antes de embarcar.

Los vuelos los realicé a la ida con KLM y el regreso desde Seattle con Delta y después el enlace, con KLM. Ambas compañías tienen buen servicio y en los vuelos largos proporcionan todo lo necesario. Tan sólo hubo la pega y es que el vuelo de Delta salió con retraso de Seattle y el tiempo de enlace en Ámsterdam fue muy justo. Eso se tradujo en que tuviera que correr por la terminal para hacer el cambio pero no dio tiempo a que se hiciera el cambio de maletas y llegaron un día más tarde. Un mal menor.
Para trasladarme de Vancouver a Seattle el transporte elegido en esta ocasión fue el tren. La compañía americana Amtrak realiza ese trayecto que tiene una duración de 5 horas y que resulta más cómodo que las interminables colas y esperas en los aeropuertos. Los trámites se pueden realizar desde una hora y media antes a la salida del tren y en la misma estación de Vancouver toman tus datos, te hacen la foto, etc… todo lo necesario para inmigración y facturas las maletas de gran tamaño que te serán entregadas en destino. Después, en el momento en que se cruza la frontera de USA, simplemente pasa un empleado de aduanas revisando los pasaportes. Realmente, resulta mucho más cómodo que el avión.

Como ya he comentado, antes de embarcar visité las ciudades de Vancouver y Seattle durante unos días y pude disfrutar de sus atracciones, su arquitectura y el ambiente de sus diferentes barrios.
Son ciudades tranquilas y extensas pero con bastante movimiento. En ambas se pueden encontrar gran número de turistas y eso también viene dado porque tanto Vancouver como Seattle son dos de los puertos de partida más importantes para los cruceros en Alaska.

El Statendam es un barco de tamaño pequeño, sobre todo si lo comparamos con las dimensiones de las últimas construcciones.  Por ese mismo motivo resulta un barco muy cómodo, todo está cerca y no hay que hacer grandes caminatas para llegar a nuestra cabina. Eso sí, para aquellos que como a mí,  les guste caminar contemplando el mar, el Statendam conserva una excelente promenade que permite rodear todo el barco, algo que en las últimas grandes construcciones se está perdiendo.


La decoración del barco es sobria y elegante, nada recargada y en muy buen estado de conservación. Tiene muchos salones que ofrecen diferentes ambientes y una mayor privacidad. Hay varias cubiertas con autoservicio de lavandería y he de reconocer que resulta muy exitoso pues estaban en funcionamiento constantemente. Es sorprendente su gran biblioteca, con mucho espacio para la lectura, bien iluminada y con un considerable número de ejemplares en varios idiomas, incluido el castellano. Posee una piscina con cubierta retráctil que permite el baño durante la travesía a presar de que las temperaturas son muy bajas por aquellos lares. Quizás lo que menos me ha gustado ha sido el teatro, ya que se trata más bien de una sala de fiestas y la leve inclinación no permite en ocasiones una buena visión. Eso sí, los espectáculos son sencillos pero muy bien elaborados y cuenta con un equipo de cantantes considerable.
El servicio es correcto. Camareros y asistentes de cabina son mayoritariamente indonesios y filipinos. En el mostrador de atención al cliente se puede encontrar personal de habla hispana y tanto el diario de a bordo con las actividades diarias como el menú, lo facilitan en castellano.
La comida está muy bien tanto en el buffet como en el restaurante. En mi caso utilicé el turno fijo de cena aunque se puede optar por el turno libre y cenar a la hora que convenga dentro del horario propuesto.
Y en cuanto a la animación, el programa diario ofrece diferentes actividades, charlas sobre los lugares que se visitarán, charlas culinarias, varios pases de cine y actividades dirigidas por el equipo de animación que resultan bastante divertidas.

Holland América atraca en el Pier 91. La terminal es bastante grande y además ofrece consigna de equipaje. Se puede acceder en taxi o con el autobús 24 o 33, aunque hay que remarcar que el servicio de autobuses en Seattle es lento y las esperas, en ocasiones, pueden ser largas. Además, la parada de autobús se haya sobre un puente y hay que subir unas escaleras por lo que puede ser útil sólo si se viaja sin equipaje.
El embarque empezó a las 12h y fue rápido y ordenado. Una vez entregas la documentación y te dan las tarjetas de la cabina, también te asignan una letra por la cual te llaman para el embarque. Esperas en una amplia sala que en mi caso resultó de no más de 30  minutos. La cabina está lista en el momento del embarque.
El desembarque también es rápido. Simplemente hay que bajar del barco directamente a la hora asignada, sin esperar en zonas comunes ya que te permiten el uso de la cabina hasta la hora asignada para el desembarque. Además se puede solicitar el desayuno en la habitación en ese día, algo que otras compañías no permiten por tratarse de un día de desembarque.
Una vez en la terminal hay que pasar el proceso de inmigración que resultó bastante rápido también y recoger el equipaje que está dispuesto ordenadamente por colores.

La ruta de este crucero fue lo que me animó a realizarlo. Pocas compañías realizan cruceros de 14 días sin repetir escalas y además con salida y regreso al mismo puerto. Las escalas son muy interesantes y la ruta en general, una maravilla. El paisaje y los lugares que se recorren son fascinantes.


Y ya para finalizar, sólo decir que es un crucero muy recomendable, tanto el barco como la ruta que se realiza. Ya he dicho que era mi primer viaje en Holland América y espero que no sea el último. El estilo de la compañía me ha gustado y a pesar de que cada compañía tiene sus particularidades buenas y menos buenas, lo encuentro bastante similar a Princess o Celebrity.
He disfrutado mucho tanto del crucero como de los días previos que he pasado en Vancouver y Seattle. El clima ha sido bastante benigno y definitivamente, un crucero por Alaska, es uno de los destinos más sorprendentes que podemos encontrar.