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Crucero Tesoros del Pacífico Sur - FIJI - SUVA
Publicado el 28 de Mayo de 2017 por Antonio.

Suva (Fiji) 28 de noviembre de 2016. Nuestro segundo puerto en Fiji.



 La escala de hoy es larga, atracamos a las 8h de la mañana y zarparemos a las 11h de la noche. Tenemos preparado un largo itinerario pero, como veréis más adelante no lo completamos debido a las altas temperaturas y humedad, tengo pruebas.


El barco atraca en el corazón de la ciudad y se sale del puerto andando, no hace falta ningún medio de transporte.




De hecho desde cubierta se puede ver una buena parte de la ciudad que como podéis ver no tiene edificios muy altos que destaquen.



En Rodwell road, a escasos metros del puerto, (podéis comprobarlo con esta foto en la que se ve el barco al fondo) se encuentra el Suva Municipal Market.


Como en todos los mercados de la región destaca el colorido de los productos y la impecable presentación de la mercancía, la venta de Kava se localiza en la segunda planta.



Desde el mercado, bajando por Scott street, vamos encontrando algunos edificios de estilo art decó 


intercalados con otros que nos recuerdan a los que podemos encontrar, salvando las distancias, en el barrio francés de New Orleans. 



Este binomio de estilos de arquitectura se repite bastante en todo el centro de la ciudad, compartiendo terreno con los nuevos edificios de corte más "funcional".

Como este cine por ejemplo.


En el cruce de Scott Rd con Renwick Rd encontramos una pequeña plaza con una columna que recuerda diversas efemérides de la ciudad.



Aquí giramos a nuestra izquierda para caminar unos pocos metros por Renwick Rd y coger Pratt St., donde se encuentra el Reserve Bank of Fiji


y un poco más allá nuestro verdadero objetivo, la preciosa catedral del Sagrado Corazón.



Construida en 1902 con piedra arenisca traída unas  canteras cerca de Sydney, destacan sus bonitas vidrieras de colores y la cripta del sótano. La arquitectura está inspirada en las iglesias de Roma aunque, a diferencia de estas, es muy luminosa.





Ahora volvemos atrás, de nuevo a Scott Rd que luego se convierte en Victoria Parade Rd. Aquí se encuentran diversos edificios gubernamentales y la biblioteca.


y cabinas telefónicas de estilo indígena


Un poco más abajo en esta misma calle encontramos el Albert Park


Ubicado en el centro de Suva y flanqueado por edificios gubernamentales, el Grand Pacific hotel y Thruston Graden, es popular porque ha sido protagonista de varios eventos históricos  de la nación como la Independencia de Fiyi, el primer izamiento de la bandera nacional en 1970 y el aterrizaje del primer vuelo a través del pacífico en 1928 entre otros. Testigo de desfiles y carnavales alberga un campo de hockey.


El Grand Pacific hotel aun conserva todo su esplendor.



En los jardines Thurston aprovechamos para dar un agradable paseo entre sus árboles y escapar, un poco, del calor.



Son los jardines botánicos de Fiji que se construyeron en Suva y reconstruyeron después del incendio que devastó la ciudad en 1843.



Tiene plantadas 101 palmas reales y 39 helechos arborescentes. Entre sus construcciones destaca la bonita Torre del Reloj y El Museo de Fiji.




Si visitamos el Museo de Fiji podremos contemplar entre otras cosas su colección arqueológica, valiosos objetos históricos de la cultura de las islas y algo más moderno pero sin duda singular, el timón del HMS Bounty.


Siempre hay algún "aborigen" al acecho...


Nuestra intención era llegar hasta el edificio del Parlamento pero el intenso calor y la humedad nos han hecho cambiar de opinión.

Regresamos hacía la zona del puerto recorriendo algunas calles del barrio hindú y árabe, descubriendo entre las fachadas algunos edificios de rasgos art decó.



Chino chano llegamos al puerto y a nuestro barco aun de día


 a tiempo para darnos una buena ducha, ver la puesta del sol y cenar


Aquí tenéis como siempre algunas imágenes más de Suva.
Crucero Tesoros del Pacífico Sur. 
Publicado el 23 de enero de 2017 por Alicia.


El pasado mes de noviembre realizamos un bonito crucero por Melanesia a bordo del Noordam de Holland America.
Resultó un crucero muy agradable y sorprendente por los lugares que se visitan y disfrutamos de quince días magníficos de sol, playa y lugares muy curiosos.

Nuestro crucero partía de Sydney y la ruta hacía escala en Noumea (Nueva Caledonia), Port Denarau - Nadi (Fiji), Suva (Fiji), Dravuni Island (Fiji), Port Vila (Vanuatu), Mystery Island (Vanuatu), Tadine (Nueva Caledonia) y de regreso a Sydney, el barco realizaba una noche atracado en puerto antes de desembarcar al día siguiente.


Para trasladarnos hasta Sydney, una vez más y porque la relación calidad precio es excelente, volamos con Qatar Airways. No hay que olvidar que se trata de un mínimo de veinticuatro horas en total para llegar a Australia y es muy importante elegir bien los horarios y sobre todo, tener un buen servicio a bordo. Qatar cumple perfectamente con ambas cosas y a pesar de que es imposible no decir que se acaba haciendo pesado, resultaron vuelos muy confortables.


Llegamos a Sydney un par de días antes de embarcar y para trasladarnos del aeropuerto al hotel que teníamos en el centro de la ciudad, utilizamos el tren que es un servicio muy rápido y cómodo y del que además una de las paradas, estaba justo frente a nuestro hotel, por lo que resultaba comodísimo. Si se tiene intención de moverse por Sydney durante algunos días o incluso viajar a los alrededores, es importante comprar una tarjeta OPAL para utilizar todo tipo de transportes. Es una tarjeta gratuita que se puede recargar en estaciones de metro, tren y en algunas tiendas tanto en efectivo como con tarjeta de crédito y que agiliza muchísimo moverse en transporte público ya que no hay que estar pendiente de comprar billetes, disponer de efectivo, etc..  Totalmente recomendable.

Como Sydney ya lo conocíamos, decidimos aprovechar para realizar una excursión a las Blue Mountains, algo que quedó pendiente en nuestro viaje anterior en 2011. Realmente, valió la pena porque pudimos disfrutar de un magnífico día y un clima excelente. De regreso a Sydney paseamos por la ciudad y admiramos la iluminación nocturna. Espectacular!!!


Al día siguiente, embarcábamos en el Noordam. Aprovechamos la mañana para dar una vuelta por Sydney pues, a pesar de conocer la ciudad, resulta tan agradable pasear por ella, sus parques, sus calles, su bahía…, que no quisimos dejar de hacerlo.

En esta ocasión nos tocó embarcar en la nueva terminal White Bay Cruise Terminal. La terminal es muy nueva, tanto que carece de tiendas, por ejemplo, y resulta un lugar enorme y muy desangelado. Pero eso es un mal menor si pensamos que está alejada del centro de la ciudad y que no está muy bien comunicada. Nada que ver con la Overseas Passenger Terminal que se sitúa frente al famosísimo edificio de la ópera y desde la que resulta muy sencillo recorrer la ciudad.


Para llegar a ella, tan sólo algún autobús que queda alejado de la terminal o taxis.  Nosotros realizamos los traslados en este último al ir cargados con las maletas. El precio de un taxi desde el centro de la ciudad a esta terminal es de unos veinte euros sin tráfico y si se quiere pagar con tarjeta de crédito, hay un sobrecosto.
A pesar de ello, la asistencia del personal de Holland America y de la terminal fue excelente y el embarque muy rápido. Nada de colas ni tiempo de espera. Como curiosidad, decir que las dos personas que recogían el equipaje para embarcarlo eran de Madrid y Barcelona, algo que siempre sorprende en aquellas latitudes pero que cada vez más, encontrar paisanos,  es bastante habitual.

El Noordam es un barco muy agradable, con infinidad de salones, restaurante principal de dos pisos, dos restaurantes de pago, piscina principal con cubierta retráctil, una piscina en popa descubierta, zona para adolescentes y niños y una enorme y magnífica biblioteca que contaba con libros en castellano!!!! He de reconocer que me recordaba mucho a los barcos de Holland con los que he viajado anteriormente aunque este era algo mayor, pero siempre cuentan con ese excelente espacio que es la biblioteca y que me tiene el corazón robado.




La limpieza, servicio y atención del personal fue buena y facilitan tanto el menú del restaurante como el diario de a bordo en castellano siempre que se solicite. No había muchos tripulantes de habla hispana a bordo pero en el mostrador de atención al cliente había una chica alemana que hablaba castellano casi perfectamente y simplifica mucho las cosas.




Había diferentes actividades a diario, en la piscina, en el interior del barco, música en vivo y espectáculo nocturno en el teatro, cada noche. Los espectáculos de Holland que yo he visto en sus barcos no tienen la espectacularidad de otros barcos y compañías en los que he viajado pero son de buena calidad y muy entretenidos, que es para el fin que están ideados.





La comida es de buena calidad tanto en el restaurante como en el buffet. Nosotros teníamos el segundo turno de cena a las ocho de la noche. El buffet tenía unos horarios para servir el desayuno, el almuerzo y la cena pero fuera de estos siempre se podía comer pizza, pasta, ensaladas, etc…. También había, cada día, comida mexicana, hamburguesas y hot dogs que tenían un horario más amplio.

Durante el crucero contamos con seis días de navegación, algo que hace que se pueda disfrutar de las instalaciones del barco y del programa de actividades a bordo. El clima fue muy bueno y a pesar de que es algo tropical y podían caer cuatro gotas en cualquier momento, disfrutamos de un sol espectacular.







Las escalas sólo las puedo calificar de magníficas. Cierto es que algunas más que otras pero la impresión general, es excelente.
Las ciudades son pequeñas y recuerdan más a un pueblo pero todas tienen su encanto, bien por su arquitectura, sus monumentos o simplemente la bahía o el puerto en el que se encuentran. Tanto Mystery como Dravuni Island, son unas islas muy, muy pequeñas con largas playas de arena blanca que contrasta con el color turquesa del mar y grandes árboles, que proporcionan una sombra sin la que sería posible permanecer en ellas más de un minuto al sol. Pensad que nosotros llegábamos a las playas entre las siete y ocho de la mañana para darnos un baño, hacer snorkel y sobre las doce del mediodía, regresábamos al barco porque el calor a esas horas ya era insoportable. Claro está, que cada uno tiene mayor o menor resistencia al calor pero madrugar además nos daba la ventaja de buscar buenas sombras y de disfrutar de lugares tan paradisiacos sin aglomeración de gente. La mayoría de los pasajeros bajaban a partir de las diez de la mañana.







En muchas de las escalas se bajaba del barco en tender. He de decir que funcionó muy bien. Repartían tickets para los tender a partir del momento en que se podía bajar el barco y después anunciaban por megafonía en las áreas públicas del barco los números para abordarlos. En nuestro caso, al bajar tan temprano, no hicimos cola. Tan sólo el primer día, que bajamos bastante más tarde, tuvimos que esperar.






De regreso a Sydney y como ya he comentado anteriormente, el barco hizo una noche atracado en el puerto por lo que aprovechamos para volver a recorrer la ciudad. Para moverse desde la terminal, como es la más alejada, no hay muchas facilidades. La empresa Capitán Cook dispone de ferris que llevan al centro y se compra el ticket del pasaje a bordo del barco para la ida y la vuelta. Es caro y el regreso más tarde es sobre las cinco de la tarde con lo que está pensado básicamente para quienes tienen primer turno de cena que para ellos es el “normal”. Se puede llegar al centro de la ciudad también en autobús aunque hay que caminar unos veinte minutos hasta la parada. Y por último, en taxi que es la opción más rápida y claro está, cara.






Y ya para finalizar, sólo puedo decir que se trata de un crucero relajante, que permite rodearse de naturaleza pura y contemplar paisajes fascinantes, de esos que acostumbramos a ver en las postales y que nos hacen suspirar pensando que algún día, nos gustaría estar allí. Sus gentes, sobre todo en Fiji, son un encanto. Y si a todo ello añadimos que podemos disfrutarlo desde la comodidad de un crucero, de las atenciones, la gastronomía y la animación a bordo, os puedo asegurar que resulta un viaje inolvidable.