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Crucero Transatlántico. De Barcelona a Santos.
Publicado el 23 de mayo de 2016 por Alicia.


En Noviembre de 2009 realizamos un crucero transatlántico desde Barcelona hasta Santos en Brasil. Es uno de los cruceros que me traen mejores recuerdos a pesar de que el viaje lo realizamos en el malogrado Costa Concordia. Quizás el hecho de que no hubiera ningún contratiempo, que todo más o menos saliera perfecto, que la ruta resultaba muy atractiva y que el clima nos acompañó bastante, hizo de este crucero uno de los que más me ha gustado.


El Costa Concordia era un gran barco, uno de los mayores con los que contaba la compañía en aquella época y a pesar de su estridente decoración, resultaba un barco cómodo para este tipo de travesía.
Su distribución era la habitual en los barcos modernos de Costa. Dos restaurantes que ocupaban dos cubiertas, uno situado en la parte central y otro en popa, un amplio bufet repartido en dos cubiertas que contaba a diario con especialidades de diferentes países, un teatro de tres alturas, un magnífico y amplio Spa con todo tipo de tratamientos, camarotes estándar de los cuales un gran número de ellos, cuentan con balcón y varias cubiertas en las que se podía encontrar numerosos espacios especialmente diseñados para el ocio y la diversión de los pasajeros. Además, el Costa Concordia fue el primer barco en contar con un simulador de Fórmula 1 a bordo.
Más adelante os pondremos un amplio reportaje fotográfico del barco para aquellos que quieran recordarlo o para los que quieran saber cómo era.


Ya había viajado con anterioridad en el Costa Concordia por el Mediterráneo pero en esta ocasión se trataba de una travesía trasatlántica desde Barcelona a la ciudad de Santos en Brasil por un total de 17 días, ese tipo de cruceros que como ya os comentamos, nos gustan mucho.
En realidad, el barco había comenzado su singladura en la ciudad de Savona, puerto italiano del Mediterráneo y sede central de la mayoría de los barcos de Costa pero nosotros embarcamos en Barcelona.
El embarque se hizo en la terminal de Palacruceros de manera muy ordenada y rápida, aunque también hay que tener en cuenta que el número de pasajeros era muy bajo. El barco llevaba la mayoría de su pasaje de origen brasileño seguido de pasajeros alemanes, españoles y franceses y al contrario de lo que es habitual en esta naviera, en esta ocasión los italianos eran una pequeña minoría.  También hay que tener en cuenta que el barco no iba lleno con lo cual, en barcos tan grandes y que tienen una capacidad de pasaje superior a las tres mil personas, supone tener un viaje muy tranquilo, con poco bullicio y con mucho espacio en cualquier parte del barco.


La tripulación del barco es, en su mayoría, de origen brasileño aunque, por supuesto y como es habitual en Costa Cruceros, se puede encontrar personal que hable en varios idiomas. La atención por parte de los miembros de la tripulación fue impecable en todo momento. Durante el crucero, la representante para pasajeros de habla hispana se encargó de organizar una visita a las cocinas del barco.
La gastronomía a bordo estuvo muy bien. El bufet funcionaba durante todo el día y hasta altas horas de la noche por lo que era imposible quedarse sin comer en el barco. En aquella época todavía pudimos disfrutar en un par de ocasiones de un bufet de medianoche, costumbre que hoy en día prácticamente se ha perdido en todas las compañías
Los componentes del equipo de animación son los encargados de conseguir que el pasaje esté distraído a todas horas durante el crucero. Juegos en la piscina, manualidades, competiciones deportivas, entretenimiento en los distintos salones por las tardes, juegos de preguntas y respuestas y entretenimiento y baile por la noche. Además, en esta ocasión, contaban con dos parejas encargadas de los bailes de salón que enseñaban diferentes bailes durante el día e invitaban a bailar a los pasajeros por la noche.


Realizaron una gran fiesta de celebración del paso del Ecuador, un bautismo de mar oficiado por el Capitán del barco acompañado del dios del mar, Neptuno. Una fiesta divertida en la que además disfrutamos de un tiempo excelente como en casi toda la travesía.
Los espectáculos estuvieron enfocados al folclore autóctono de los lugares de escala, sobretodo, en las que se realizaron en Brasil.
Nuestra ruta empezaba en Barcelona con escalas en Gibraltar, Lisboa, Funchal, Recife, Maceio, Salvador de Bahía, Ilheus, Río de Janeiro y Santos y entre estas escalas, varios días de navegación. En esta ocasión y por motivos de seguridad, decidimos realizar todas las escalas de Brasil con la naviera. No conocíamos el país y no sabíamos como nos íbamos a poder desenvolver por nuestra cuenta. Eso unido a las recomendaciones de seguridad, nos hicieron decantarnos por la excursión organizada. La verdad es que no nos arrepentimos en absoluto de la elección porque todas las excursiones fueron perfectas, la asistencia  por parte del personal de Costa, inmejorable y el nivel cultural y lúdico de las excursiones era exactamente el que se ofertaba.


En Gibraltar, dadas las dimensiones reducidas del lugar, resulta sencillo dar un paseo por su calle principal y disfrutar de las compras. También se puede tomar el teleférico para subir a la roca y contemplar las vistas del estrecho. En nuestro caso, nos limitamos a un simple paseo.


En Lisboa el barco atracó muy cerca del puente 25 de abril y a mitad de camino entre el monumento a los descubridores, el Monasterio de los Jerónimos y la torre de Belén y la plaza del Comercio, puerta de entrada al centro de la ciudad. Lisboa es una ciudad muy monumental y resulta muy agradable recorrer sus calles en el centro antiguo, pasear en sus tranvías o subirse en alguno de sus ascensores para ver la belleza de la ciudad. Nosotros intentamos aprovechar bien el día y recorrimos a fondo la ciudad.


En Funchal, ciudad que ya habíamos visitado en otras ocasiones, recorrimos su bonito centro urbano. Entonces todavía no estaba construída la nueva terminal de cruceros que hay hoy en día.
Funchal fue el último punto en Europa en el que tocamos tierra antes de llegar a tierras brasileñas y después de cinco días de navegación relajantes y con un clima inmejorable.


Y llegamos a Recife, una ciudad bastante moderna que cuenta con una playa muy grande y una zona residencial de nivel bastante elevado. Pero el verdadero atractivo de esta escala reside en una ciudad colonial que se encuentra muy cerca y que se llama Olinda. Nuestra excursión nos llevaba a visitar esta bonita ciudad situada en una zona más elevada  y que ofrece unas excelentes vistas sobre el mar y la ciudad de Recife y luego un breve paso por esta última. El barco atracó en un puerto que está muy alejado de todo. Costa proporcionó un servicio de autobús para llegar al centro de la ciudad de manera gratuita y esto es algo que se repitió en casi todos los puertos brasileños.




Maceió tiene fama de ser el lugar que tiene las playas más bonitas de Brasil y debe ser cierto porque sus playas son inmensas, de arena blanca y fina, poco profundas e ideales para el baño. Nuestra excursión fue a una de sus playas y nos encontramos, además de una magnífica y extensa playa, todo tipo de servicios para el turista, tiendas, baños, duchas, terrazas y bares para saborear las deliciosas caipiriñas. Las aguas color turquesa invitan al baño y a la contemplación del magnífico paisaje que rodea Maceió.


Salvador de Bahía era junto a Rio de Janeiro una de las escalas más esperadas del  crucero. En Salvador la terminal de cruceros se haya muy cerca del centro histórico de la ciudad y se puede acceder a el de manera cómoda y fácil. La  ciudad cuenta con una parte baja donde se puede aprovechar para realizar compras en el Mercado Modelo y una parte alta con un centro histórico lleno de joyas arquitectónicas, calles empedradas y edificios coloristas. Nuestra excursión nos permitió visitar el centro histórico y también las playas y otros puntos interesantes de esta bonita ciudad.




En Ilheus nuestra excursión nos permitía la visita a esta pequeña ciudad cuya principal industria es el cultivo del cacao y además, pudimos disfrutar de una de las magníficas playas en los alrededores. Un día muy completo.



Y llegamos a Rio de Janeiro. Mítica ciudad que teníamos muchísimas ganas de visitar pero que nos recibió con una intensa lluvia y una espesa niebla. Fue el único día del viaje donde no vimos el sol pero intentamos aprovecharlo al máximo posible.  Río es una gran metrópoli y  resulta difícil poder visitar todos sus rincones debido a que todos los lugares se encuentran muy dispersos por lo que se hace imprescindible contar con algún medio de transporte para desplazarse. A pesar de ello, las horas de duración de la escala permiten visitar aquellos lugares más emblemáticos de la ciudad. La ciudad de Rio está situada en una bonita bahía y vale la pena ver la entrada del barco en ella porque pasa muy cerca del Pan de Azúcar. La terminal está ubicada en un bonito edificio y situada en una zona céntrica de la ciudad.



Santos fue la última escala. Es un puerto muy grande y también muy importante en el país. Tiene una gran terminal, bien preparada para el ajetreo de embarque y desembarque de pasajeros ya que muchos son los cruceros que hacen escala en esta ciudad.
El desembarque se realizó de manera muy ordenada. Los camarotes debían abandonarse a las 08.00h. Cada grupo, dependiendo de la hora del vuelo o bien de la excursión que realizaran, era convocado en un lugar del barco hasta el momento en que se permitía descender a tierra.


En nuestro caso realizamos una excursión panorámica por Sao Paulo antes de trasladarnos al aeropuerto y eso sólo era posible para pasajeros que tuvieran la salida del vuelo más tarde de las 20.00h.
Desde Santos a Sao Paulo se puede tardar entre una hora y media y dos horas en función del tráfico. La carretera discurre por  numerosos viaductos que ascienden por la montaña desafiando la ley de la gravedad. La ciudad de Sao Paulo es una inmensa metrópoli. Grandes rascacielos que se pierden en el horizonte que contrastan con algunos edificios históricos que muestran los vestigios de su pasado colonial.


Al igual que de otros cruceros que os hemos hablado, iremos comentando con detalle las escalas de este crucero más adelante.
Y esta fue nuestra experiencia en el crucero transatlántico que realizamos desde Barcelona a Santos, un magnífico viaje lleno de cultura, de historia y de paisajes espectaculares. Un verdadero placer para los sentidos y un crucero totalmente recomendable para aquellos que quieran disfrutar de unos días de navegación y de las bellezas de Brasil.



Cruceros Transatlánticos. De Miami a Barcelona.
Publicado el 08 de mayo de 2016 por Alicia.


Estamos en la época de los cruceros transatlánticos. Los meses de marzo y abril junto con los de octubre y noviembre suelen ser los habituales para este tipo de cruceros donde las compañías reposicionan sus barcos. En primavera vemos como los barcos posicionados en el continente americano vienen hacia Europa para la temporada de verano y en otoño vemos como de nuevo los barcos posicionados por Europa regresan a América para pasar la temporada de invierno en aguas más cálidas.
Nosotros somos unos grandes aficionados a este tipo de crucero porque permite realizar escalas que no se visitan en otro tipo de cruceros y además, al ser cruceros largos y con muchos días de navegación, también permiten disfrutar del barco, de las instalaciones, de las actividades, de la gastronomía y sobre todo, del mar.



Mi primer crucero transatlántico lo realicé entre Miami y Barcelona.
El barco elegido, el Voyager of the Seas de Royal Caribbean. De eso hace ya nueve años pero me gustó tanto la experiencia que repetí en varias ocasiones. A pesar de tratarse de cruceros que cruzan el océano Atlántico, las rutas pueden ser muy diversas. Lo más habitual es que estos cruceros unan ciudades como  Miami, Fort Lauderdale u alguna otra ciudad norteamericana con ciudades españolas o italianas y también algunas del norte de Europa como Southampton o Copenhague. Pero no debemos olvidarnos de los cruceros que realizan rutas entre el norte de Europa y Canadá o los que unen Europa con Sudamérica.



Nuestro crucero empezaba en Miami y como siempre, antes de embarcar, pasamos unos días recorriendo la ciudad, ciudad que habíamos visitado en varias ocasiones anteriores y que nos encanta sobre todo para ir de compras.
Miami es una ciudad muy amplia. Sus barrios están bastante dispersos y lo ideal es disponer de un vehículo propio para moverse con toda libertad. Afortunadamente tienen buenas vías de comunicación, grandes autopistas gratuitas que permiten trasladarse a grandes distancias en muy poco tiempo.
A parte de visitar lugares míticos como pueden ser Miami Beach y su distrito Art Decó, Coconut Grove, Coral Gables, el Downtown o Little Habana, en Miami y alrededores se encuentran numerosos centros comerciales o Malls que ofertan todo tipo de artículos, muchos de ellos a precios más bajos de los que podemos encontrar en nuestro país. Las prendas de marcas conocidas suelen ser más económicas y por este motivo, aprovechar nuestro viaje a Miami para ir de compras, siempre es una buena idea.



El puerto se encuentra en una zona bastante céntrica y se puede acceder mediante servicios de autobús lanzadera desde el aeropuerto, mediante los autobuses lanzadera gratuitos de las empresas de alquiler de coches si hemos alquilado uno y si disponen del servicio o bien, en taxi.
El Voyager of the Seas es un barco bastante grande. Eso, a la hora de realizar un crucero transatlántico significa que ofrece mucha mayor diversidad de opciones durante la travesía. Tiene un gran número de salones diferentes, la zona exterior y de piscinas es amplia y las actividades también son muchas. Todo ello es muy importante pues como ya he comentado son bastantes los días de navegación y en ellos podemos dedicarnos a realizar actividades distintas. Claro está, siempre podemos optar por el relax, descansar, leer o cualquier otra actividad pero disponer de distintos ambientes para estas actividades, es muy conveniente para eludir la monotonía.



Cuando realizamos el crucero el barco estaba en perfectas condiciones, el servicio era estupendo, muy buena gastronomía a bordo y la animación, excelente. No hubo lugar para el aburrimiento y disfrutamos de unos días muy entretenidos.
A pesar de que el día de embarque en Miami estaba bastante nublado e incluso llovió a la salida del puerto, el clima durante la travesía fue bastante bueno y nos permitió disfrutar de los exteriores del barco.



El embarque no fue excesivamente rápido porque había que hacer el trámite de salida de USA y eso es, en ocasiones, tan entretenido como el de entrada. Recuerdo que hubo que hacer una cola para devolver la tarjeta que te dan al entrar en el país y sellar la salida en el pasaporte antes de poder embarcar y dado que eran muchos los pasajeros no estadounidenses, fue un poco largo. Aprovechado que hablamos de esto, quiero hacer hincapié en que es muy importante asegurarse de que se quedan la tarjeta, sellan el pasaporte o consta la salida de algún modo porque de lo contrario representa que no se ha abandonado el país y luego hay que hacer unos cuantos trámites para no tener problemas. Os lo digo desde nuestra propia experiencia.



Las escalas en esta ruta eran Bermudas, donde el barco hacía una noche, cinco días de navegación, Funchal, Gibraltar, Alicante y Barcelona con algún día de navegación entre las escalas. En total, trece días.
La ruta se vio algo alterada al no poder realizar la escala en Funchal. Un día después de abandonar Bermudas, un pasajero tuvo una indisposición grave por lo que tuvieron que cambiar el rumbo y deshacer el camino realizado para acercarnos todo lo posible a Bermudas y que un helicóptero realizara la evacuación en alta mar. Por este motivo y dado que se habían perdido muchas horas, el capitán decidió no hacer escala en Funchal y navegar directamente hacia nuestra siguiente escala, Gibraltar. A pesar de que nos hubiera gustado realizar la escala en Funchal, no nos molestó demasiado no hacerla porque eso significó navegar un día más y eso es algo que nos gusta mucho.



La llegada a Barcelona fue muy temprana y el desembarque sin problemas. Como siempre, la noche anterior dejamos el equipaje en la puerta del camarote y al día siguiente, a la hora prevista, según el color de la etiqueta de las maletas, había que concentrarse en el lugar indicado a la espera de que nos dejaran desembarcar.

En algún otro momento os hablaremos a fondo del barco y de las escalas y también os contaremos otras rutas que hemos realizado en cruceros transatlánticos y que nos dieron la oportunidad de descubrir lugares muy interesantes. De momento, esperamos que nuestro relato os anime a probar un crucero transatlántico y a disfrutar de una navegación más tranquila, con tiempo suficiente para disfrutar del barco y de todo lo que ofrece y al mismo tiempo, visitar algunos puertos de escala.




Norwegian EPIC. Mediterráneo y Atlántico. Segunda parte.
Publicado el 18 de abril de 2016 por Alicia.


El Barco

El barco, si bien exteriormente seguimos pensando que es muy antiestético, nos sorprendió gratamente con unos interiores renovados recientemente y que le dan un aire muy tranquilo y sobrio.  Hay que recordar que se trata de un barco de 329,5 m de eslora y 40,54 m de manga, es decir, de grandes dimensiones, que tiene una capacidad de 4100 pasajeros y estaba en su máxima capacidad. Dispone de camarotes muy diversos, tanto en tipos como en número de ocupantes ya que ofrece cabinas diseñadas especialmente para gente que viaje sola y también cabinas con ocupación de hasta seis personas. En las cubiertas 16 y 17 se encuentra una zona denominada The Haven, un lugar exclusivo para el uso y disfrute de los pasajeros acomodados en las suites con el mismo nombre y que cuenta con restaurantes, salones, piscina, gimnasio y cubiertas exteriores privadas.
Un amplio abanico para satisfacer todas las demandas y para satisfacer todos los gustos y los bolsillos.


Los camarotes están disponibles a partir de la una de la tarde el día del embarque y hasta entonces se puede aprovechar para disfrutar de las zonas comunes, que son muchas, tanto en el interior como en el exterior. En nuestro caso, contábamos con una cabina interior en la cubierta 14 y otra interior garantizada que, para nuestro asombro, se convirtió en una cabina con balcón, algo que nos sorprendió gratamente.
Nos parecieron algo pequeños comparando con las dimensiones de los camarotes de otros barcos, a pesar de jugar con las líneas curvas para evitar la sensación de estrechez. Eso sí, en su interior tiene una buena distribución del espacio de manera que se pueda colocar todo aquello con lo que viajamos. Pero hablemos del baño, algo que se diseñó de manera totalmente diferente al resto de barcos y que tiene adeptos y detractores por igual. La ducha y el wc están ubicados en zonas independientes, a ambos lados del pasillo y cerrados con unas mamparas de cristal opaco. Hay una cortina también opaca que separa esta zona del resto del habitáculo. El lavabo y el armario del baño se encuentran dentro del camarote, junto o frente a las camas. Nuestra opinión es que es un sistema que restringe bastante la privacidad de algo tan íntimo como es ir al baño porque a pesar de la cortina y de que las mamparas son opacas, se ve perfectamente la silueta de la persona que está dentro y además, en el caso de la zona del wc, la junta de la puerta corredera no es hermética y no aísla en absoluto de los olores. Tener el lavabo en un mueble al lado de la cama, hace que en muchas ocasiones salpique agua y se moje la moqueta.
La realidad es que, después de varios días a bordo te acostumbras al sistema pero no nos parece ni práctico ni higiénico y nos quedamos con el sistema convencional que se encuentra en la mayoría de los barcos donde el baño al completo tiene una zona individual destinada para ese menester y que se puede utilizar de manera totalmente independiente al resto del camarote.


Las instalaciones del barco, como ya he comentado se encontraban en perfecto estado dado que se ha renovado en los últimos meses. No sé si se ha decorado del mismo modo que estaba o no pero la verdad es que nos ha gustado mucho. Los tonos utilizados son suaves y luminosos en la mayoría de las áreas y resultan muy agradables.
La distribución interna del barco también es bastante diferente a la mayoría utilizada en otros barcos y de este modo encontraremos el buffet en proa, con amplios ventanales y decorado en color crema que lo hace todavía más amplio de lo que es o el Spa situado en la zona de popa y que está unido al gimnasio situado en la zona media del barco.
Esos cambios de distribución nos trajo un poco de cabeza los dos primeros días, pues nos costó acostumbrarnos a lugares que tenemos siempre bien localizados y que en este caso nos costaba encontrar. Pero sólo un par de días, rápidamente te adaptas y localizas aquellos lugares donde te sientes más cómodo en el barco.
Y una de las cosas que nos ayudó fue comprobar que los pasillos, el de babor y el de estribor, están decorados en colores diferentes. Los pasillos de babor estaban decorados en color naranja (moquetas, paneles de las paredes, etc…) y los de estribor en color azul. Ese código de colores va muy bien para orientarse a la hora de buscar el camarote o de intentar localizar algún lugar del barco.


En el barco se encuentran dos zonas de ascensores, una situada en popa y otra en proa. Ya nos hemos encontrado otros barcos con un sistema parecido y aunque son muchos los ascensores que hay en cada zona, no es un sistema muy práctico pues siempre hay que ir a uno de los extremos del barco para subir o bajar por las distintas cubiertas. Creo que los barcos que cuentan con una zona de ascensores situada en la zona central, resultan mucho más cómodos.

Vamos a encontrar muchos salones que se utilizan en ocasiones para realizar actividades de ocio diurnas o que se convierten en rincones musicales por la tarde-noche. Como curiosidades, el Ice Bar al que se accede debidamente equipado para soportar las bajas temperaturas interiores, un intento de reproducción del mítico The Cavern o una bolera que nos hará olvidarnos de que nos encontramos en alta mar.

La biblioteca es amplia, tiene también algunos terminales para conectarse a internet y bastantes libros, aunque desgraciadamente tan sólo contaban con unos diez libros en castellano.


En la cubierta 13, en proa, se encuentra una pequeña sala decorada con barcos y placas de diferentes puertos donde ha atracado el Epic. Tiene una ventana acristalada por la que se puede ver al personal que hay en el puente de mando y también hay un radar para ver en el lugar en el que se encuentra el barco en ese momento. Un lugar ideal para curiosos!!!

El atrio es una zona muy activa durante todo el día pues al ser un lugar que cuenta con mucho espacio es tan versátil como para ser utilizado como cine, para concursos, para espectáculos de animación, demostraciones culinarias o para actuaciones musicales. Es una de las zonas más concurridas del barco junto con las cubiertas cinco y seis donde encontraremos la mayoría de bares y restaurantes del barco.


El teatro es muy amplio y con buena visibilidad ya que no tiene columnas. Los asientos a partir de la fila siete, cuentan con mayor inclinación y altura lo que hace que sea muy difícil que la visión quede tapada por los espectadores de las filas delanteras.
Los espectáculos han sido una maravilla. Nosotros hemos asistido a cinco de los siete que se ofertan y realmente han sido fantásticos. El elenco de cantantes y bailarines es muy bueno, de los mejores que hemos encontrado en un barco y las producciones propias, espectaculares.
La oferta es amplia en cuanto a horarios y días por lo que se puede asistir en más de una ocasión a ver un mismo espectáculo. Nosotros reservamos todos los espectáculos el primer día para la fecha y hora que más nos convenía y creo que es el mejor sistema para asegurarte un asiento ya que lo reservan hasta diez minutos antes de empezar y a partir de esa hora abren puertas para todo aquel que quiera entrar hasta llenar el máximo de capacidad de la sala. Eso quiere decir que cuando se ha llenado no permiten el acceso como en otros barcos y cierran puertas. Así que, mejor reservar para verlos por primera vez y si se quiere repetir, se puede intentar entrar en cualquier otro pase que se realice otro día.


La zona exterior es también muy amplia con varias piscinas, jacuzzis y tres toboganes que hacen las delicias de todo el mundo. Lástima que la temperatura del agua, a pesar de estar climatizada, no lo está lo suficiente para los pasajeros de tierras más cálidas como nosotros. Hay grandes espacios de cubierta con muchas tumbonas para disfrutas de los días de sol.
Hay una amplia zona dedicada al deporte, con un gran muro de escalada y una cancha para juegos, la más grande que he visto hasta ahora en un barco. También hay una zona exclusiva para los niños.


Si de algo se siente orgullosa la compañía es del “Freestyle”, esa marca que publicitan constantemente en todo aquello que se lleva a cabo en el barco. Ese sistema libre, se ve reflejado en muchas cosas como en el sistema de desembarque que ya he comentado, el hecho de no haber noches de gala y que la vestimenta algo más formal simplemente, es una sugerencia en algunas noches concretas para aquellos que quieran.
Ese “Freestyle” no provoca que veamos a la gente mal vestida a la hora de la cena ya que, al menos durante los días que nosotros hemos hecho el crucero, la tónica general es que la gente se vestía de una manera más “arreglada” por las noches. Y eso, sin necesidad de seguir ningún código de vestimenta.
Pero donde mejor se ve reflejado ese sistema libre es en la gran oferta culinaria que hay a bordo. Son muchos los restaurantes a los que se puede acudir a almorzar o cenar tanto incluidos en el precio del crucero como con suplemento extra. Incluidos encontraremos el buffet, que cuenta con un horario bastante amplio, dos restaurantes convencionales, The Manhattan Room y Taste, cocina oriental en el Shanghai’s y el Noodel o el servicio de 24 horas en el O’Sheehan’s donde se puede degustar una amplia carta de cocina muy americana.
Pero si se quiere un plus, podemos optar por otras opciones que tienen un cargo adicional y degustar cocina francesa en Le Bistro, disfrutar del espectáculo culinario del Tepanyaki, sabores orientales en el Wasabi, Sushi and Sake Bar, Italia en La Cucina o disfrutar de buenas carnes en el Cagney’s Steakhouse o en el Moderno Churrascaría.


Y ya si queremos combinar una buena cena con un espectáculo circense, Cirque Dreams seguro que cumplirá todas las expectativas.
La calidad de la comida está muy bien y es muy variada tanto en los restaurantes como en el buffet.
Cada restaurante tiene un horario distinto y eso permite que se pueda elegir dentro de un margen bastante amplio. Se pueden realizar reservas a una hora determinada para no tener que esperar o bien simplemente ir al restaurante a la hora deseada. Si no hay mesa en ese momento te dan un aparatito que emitirá una señal sonora y luminosa cuando la mesa esté disponible. En nuestro caso, tan sólo la primera noche tuvimos que esperar unos diez minutos y el resto de noches, entramos directamente a la hora que nos convenía. En ese sentido, muy bien porque nunca vimos acumulación de gente en ningún restaurante, no tuvimos que hacer cola ni esperar a pesar de estar el barco completamente lleno.


El servicio también es muy bueno. Al contrario de lo que he comprobado en los últimos años en otras compañías con motivo de la crisis, en esta ocasión había mucho personal constantemente dedicado a la limpieza y al servicio del cliente. El diario de a bordo lo facilitan en castellano pero las cartas de los restaurantes están en inglés. En una ocasión la pedimos en castellano y no tenían pero no dudaron en ayudarnos con una persona de habla hispana para resolver nuestras dudas.
Como ya he comentado, el barco estaba lleno, 4.100 pasajeros de los cuales nos dijeron que viajaban sólo 83 de habla hispana. Para tratarse de una ruta muy cercana a la península, resulta curioso que la gran mayoría fuera de extranjeros pero suponemos que se debe al hecho de viajar en una época poco vacacional. La mayoría del pasaje era americano, inglés, canadiense, australiano, oriental y alemán. La media de edad, no demasiado alta y varios niños que disfrutaban de la zona adaptada especialmente para ellos. En general, un pasaje bastante educado y tranquilo.


El equipo de animación era muy competente, con diversas actividades a bordo y con bastantes componentes de habla hispana. Las actividades suelen ser en inglés pero no hay ningún problema para que las traduzcan.
Y como última recomendación, os podéis descargar en vuestro móvil la App “Norwegian IConcierge” antes de embarcar y que luego se puede utilizar a bordo del barco sin coste para consultar el diario de a bordo, reservar espectáculos, etc… Resulta útil.

En conclusión, hemos disfrutado de once magníficos días de crucero en un barco que nos ha sorprendido muy gratamente y que seguramente hará que volvamos a viajar con Norwegian pues nos ha gustado bastante el sistema “Freestyle” y las opciones que ofrece. Nos ha permitido conocer bien el barco y disfrutarlo. La ruta resulta interesante y permite combinar el turismo cultural con el ocio y las compras sin estresarse. Un crucero totalmente recomendable para todos los públicos.


Y para los que quieran conocer a fondo el barco, os dejo un reportaje fotográfico bien detallado de todos sus rincones.

Norwegian EPIC. Mediterráneo y Atlántico. 
Primera parte.
Publicado el 10 de abril de 2016 por Alicia.


Nuestro último crucero lo hemos realizado por una ruta ya conocida, recorriendo Mediterráneo y Atlántico y visitando norte de África, Canarias y Funchal con el Norwegian Epic, un barco que nos atraía mucho por el gran número de opiniones controvertidas que se derivan de su diseño y estructura. Hemos aprovechado la ruta para descansar, relajarnos, como siempre descubrir algún rincón nuevo y fundamentalmente, disfrutar del barco.


Los Accesos

En esta ocasión el puerto de partida era Barcelona, lo que hacía que nos olvidáramos del avión y todos sus inconvenientes. El embarque fue bastante rápido. La hora prevista era a partir de las 12 y a pesar de que había una larga cola para pasar el control de equipaje a la entrada de la terminal, funcionaba de manera muy fluida y rápida, con lo que en poco más de veinte minutos estábamos a bordo. Había mucho personal orientando y atendiendo tanto en el interior como en el exterior de la terminal.


El desembarque también fue muy rápido pero tiene ciertas particularidades que lo hacen diferente al que hemos vivido en otros barcos. Para empezar, lo habitual que hemos visto en otros cruceros es que uno o dos días antes del desembarque te dejan en el camarote unas etiquetas de color que marcarán el horario del desembarque. El desembarque se suele hacer siempre por código de colores y se asignan las diferentes horas, desde por la mañana muy temprano hasta una hora máxima que acostumbra a ser las nueve y media, a un color determinado.


Pues bien, en el Epic no funciona así. Las etiquetas están a disposición de los clientes el día antes en una estantería junto a recepción y puedes acercarte y retirar las del horario que más interesa, comprobándolo siempre con un listado que hay en una pantalla gigante. Claro, lo que puede ocurrir, como nos pasó a nosotros, es que no haya las del horario que quieres ya que en ningún momento se anuncia en el diario de a bordo el sistema de recogida de las etiquetas. Si se consulta en atención al cliente, te ofrecen dos posibilidades. La primera que desembarques cargando con tus maletas a la hora que te parezca más conveniente y la segunda, dejar las maletas en la puerta del camarote la noche anterior, antes de las 12 de la noche y recogerlas en la terminal al desembarcar. Para esta segunda necesitas colocar una etiqueta de color a la maleta y te dicen que si no se corresponde con el horario que quieres, como era nuestro caso, que bajes igualmente a la hora que quieras porque las maletas estarán en la terminal esperándote. He de decir, que no nos gusta que las maletas estén en la terminal durante horas porque no suele haber mucho control y cualquiera puede llevarse la maleta, en este caso en el puerto de Barcelona, pero en los puertos que conozco, funciona de la misma manera. Recoges tu maleta y sales de la terminal y nadie comprueba que la maleta que te llevas es la tuya. Por tanto y por el recelo que nos produce el tema, optamos por desembarcar con nuestras maletas directamente. Cierto es que para descender a la terminal en Barcelona hay rampas y resulta cómodo y fácil.


No me parece ni mejor ni peor sistema, simplemente diferente. En otros barcos te dan la etiqueta correspondiente y si la quieres cambiar porque el horario no es el que quieres, a veces te las cambian y a veces no, con lo cual las opciones que te quedan son exactamente las mismas.
Como ya he dicho, la hora máxima de desembarque está prevista para las nueve y media y permiten que se haga uso del camarote hasta ese momento, facilitando de ese modo el poder ir a desayunar antes de bajar del barco sin cargar con el equipaje de mano.

Los accesos al barco durante las escalas no presentaron aglomeraciones en ningún momento a pesar de la cantidad de pasaje que había a bordo.


Las Escalas

La ruta del barco empezaba en Barcelona y durante once días realizaba escala en Tánger, Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife, Funchal y Málaga con varios días de navegación que nos permitieron combinar el disfrute de los puertos de escala y del barco.


Para nosotros resultaba una ruta bastante familiar, ya que algunos de sus puertos ya los habíamos visitado en otras ocasiones. Pero Tánger era la gran desconocida y he de decir que cumplió perfectamente con nuestras expectativas al encontrar una ciudad muy limpia y cuidada donde la gente no te agobia y que se puede recorrer perfectamente tanto su centro histórico como la zona más moderna durante el tiempo de duración de la escala.

En Las Palmas también recorrimos el centro histórico y dimos un paseo por sus calles más modernas y su playa.




En Tenerife, Funchal y Málaga, recorrimos el centro y aprovechamos para realizar compras.

Como siempre la naviera ofrece diferentes excursiones en cada escala para visitar el puerto de atraque o bien los alrededores, pero en nuestro caso realizamos todas las visitas por nuestra cuenta.

Más adelante ya hablaremos detenidamente de estas escalas para aquellos que tengan curiosidad y las vayan a realizar en el futuro. Al tratarse de ciudades cercanas al puerto, son de fácil acceso y se puede aprovechar muy bien el tiempo de la visita.

En nuestra próxima entrega os hablaremos a fondo de todos los detalles del Norwegian Epic, todas las opciones que ofrece y como disfrutarlo al máximo.