Mostrando entradas con la etiqueta Seattle. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seattle. Mostrar todas las entradas
Crucero por Alaska - PIKE PLACE MARKET Y SPACE NEEDLE, SEATTLE
Publicado el 30 de septiembre de 2015 por Alicia.
El mercado de Seattle lo encontramos en la confluencia de las calles Pine st. y Pike pl. Pike Place Market es un extenso mercado, muy animado y donde podemos comprar prácticamente de todo. Muchos puestos de flores, de ropa, de frutas y verduras pero sobre todo, es famoso por algunos puestos de pescado donde sus dependientes hacen “volar” literalmente el género (los pescados) sin que les caiga al suelo y lo convierten en todo un espectáculo para los clientes. También encontraremos algunos lugares para comida rápida y venta de recuerdos.
Como curiosidad, justo frente al mercado se encuentra un Starbucks que siempre está abarrotado de gente, con largas colas, debido a que se trata del primer local de la firma que se abrió en USA.
En el exterior del mercado hay tiendas de todo tipo y en conjunto es uno de los lugares imprescindibles de Seattle no sólo para realizar algunas compras sino también para ver el verdadero ambiente de la ciudad.



















Y si el mercado de Seattle es un lugar colorista y animado, imprescindible en nuestra visita a la ciudad, el icono y quizás el lugar más fotografiado, es la torre Space Needle. Es un lugar tan icónico que no se puede concebir el skyline de la ciudad sin ella.
Desde su construcción en 1962 y con sus 184 metros de altura, permite al visitante tener una panorámica de la ciudad impresionante y también, a lo lejos, de las montañas que la circundan. Se puede ver el downtown, el extenso lago Union y sus casitas flotantes, el paseo marítimo y el puerto y la ciudad en toda su extensión.


La Space Needle está ubicada en una amplia zona verde en la que podemos encontrar el Pacific Science Center que por su curiosa arquitectura,  también ha pasado a formar parte del skyline de la ciudad. En él se pueden visitar exposiciones interactivas, un planetarium y un cine Imax. El Experience Music Project Museum, con sus curiosas formas curvas, el Chihuly Garden and Glass o el Children’s Theatre. Un espacio ideal para pasear, relajarse y disfrutar del ocio y la cultura. El Monorraíl de Seattle va desde el downtown hasta este lugar, donde se integra perfectamente con el paisaje futurista de sus construcciones.


Para acceder a la Space Needle se debe comprar una entrada. Se puede hacer on line para el día concreto que interese o bien en la taquilla, a pié de la torre. Los precios suelen ser más económicos si se compra on line y también si se compra en taquilla para subir a partir de las 6 de la tarde. En mi opinión, lo ideal es subir al atardecer y ver desde arriba la puesta de sol. De este modo tendremos la visión más completa, de día y de noche.
Se sube mediante unos ascensores panorámicos que ponen a prueba el vértigo de cualquiera. Eso sí, las vistas son impresionantes.
En la parte superior hay un mirador cubierto en el que podemos encontrar explicaciones sobre la construcción de la torre y un bar para tomar un aperitivo contemplando el panorama. También hay una terraza exterior que rodea toda la torre y desde la cual se pueden tomar buenas fotos. Además, en la terraza, existe un punto concreto donde hay una cámara y puedes fotografiarte con el downtown de fondo de manera gratuita, utilizando la entrada. Allí mismo hay una pantalla de PC desde donde puedes ver las fotos que te has hecho y enviarlas por correo electrónico a quien quieras. Una curiosidad y un bonito recuerdo.
En el piso inferior hay también un restaurante giratorio al que se puede acceder con reserva y esta también se puede realizar on line.
Tanto en el exterior de la parte cubierta del mirador como a pie de la torre, en el exterior se encuentran unas grandes circunferencias con dibujos de la torre que, si descargamos la app de la Space Needle en el teléfono móvil, al proyectarla sobre los dibujos nos permite ver la Space Needle en realidad aumentada. Curioso.
Y por supuesto, en la base de la torre, al salir, hay una enorme tienda de recuerdos con todo tipo de objetos y ropa luciendo la imagen de la torre.


Si se tiene tiempo, también se pueden visitar lugares más alejados del centro de Seattle como el lago Union, el Flight Museum donde se encuentra la fábrica de Boeing, la universidad de Washington o la ciudad vecina de Tacoma y su zoo.

Al día siguiente, el Statendam, el barco con el que iba a realizar mi crucero por Alaska, partía de la estación marítima Smith Cove en el Pier 91 donde actualmente atracan las compañías Carnival, Celebrity, Princess, Royal y por supuesto, Holland America. Esta es la estación marítima más alejada del centro de la ciudad y se puede llegar a ella en taxi o bien con autobús urbano, aunque este tiene la parada sobre un puente y hay que pasar unas cuantas escaleras antes de llegar a la entrada. Allí también podemos encontrar servicio de consigna de equipajes.
En el centro de la ciudad está la estación marítima Bell Street en el pier 66 donde atracan actualmente Norwegian y Oceania.

Os dejo un recopilatorio de imágenes.

Crucero por Alaska - SEATTLE
Publicado el 26 de septiembre de 2015 por Alicia.

Seattle, conocida fundamentalmente por ser escenario de películas y series de televisión,  es una ciudad muy extensa que está ubicada en una entrada de mar donde hay muchas islas  y que cuenta con un centro urbano bastante pequeño pero con algunos edificios muy curiosos. No es una ciudad espectacular  pero resulta agradable pasear por sus calles, sus tiendas y sobre todo, su mercado. Es un lugar bastante tranquilo y ofrece algunas atracciones muy interesantes.

Como ya comenté, mi llegada a Seattle fue en tren desde Vancouver. Amtrak, la compañía americana de ferrocarril ofrece dos trenes diarios que comunican ambas ciudades. Además, la misma compañía, también ofrece la posibilidad de hacer ese mismo recorrido en autobús.
El viaje en tren tiene una duración de 5 horas y resulta bastante cómodo aunque, ese tren en concreto, no es ninguna maravilla. Quizás nos hemos acostumbrado muy bien a los trenes AVE que hay aquí y hemos puesto el listón muy alto. Pero sigo pensando que el traslado en tren es mucho más cómodo que en avión para un trayecto corto como este. El servicio de check-in en Vancouver abre una hora y media antes de la salida del tren para revisar la documentación y pasar la inmigración americana. También se debe facturar el equipaje grande de manera gratuita y luego te lo entregan al llegar a Seattle por lo que sólo llevas contigo el equipaje de mano.
Durante el trayecto, en el momento de cruzar la aduana americana, el tren se detiene y suben a bordo los empleados de aduanas a los que hay que enseñarles el pasaporte. Durante el tiempo que se realiza ese trámite, se cierra el servicio de bar del tren.


Una vez en Seattle, el traslado al hotel lo hice en taxi. Mi hotel estaba ubicado en una zona cercana a la Space Needle, quizás el monumento más característico de Seattle.
Para moverse por la ciudad se puede hacer perfectamente caminando pues no hay grandes distancias. Pero nos vamos a encontrar con grandes pendientes en sus calles ya que desde el paseo marítimo a las calles del downtown, hay unas cuestas importantes, en ocasiones salvadas con ascensores o escaleras. 
Si nos cansamos, podemos utilizar el transporte público. El mejor sistema son los autobuses aunque también hay un monorraíl que hace un corto recorrido. El único problema es que hay que tener el importe exacto porque no devuelven cambio. Por ese motivo, quizás lo mejor es hacerse con una tarjeta Orca, una tarjeta monedero que permite ir recargándola y de ese modo te despreocupas del tema.

Mi recorrido empieza en la 6ª avenida y caminando por ella llegaremos al donwtown, la zona donde encontraremos un gran número de altos edificios de construcciones muy modernas y curiosas.
Callejeando por las amplias avenidas pasaremos por el Centro de Convenciones, Union Square y por el magnífico Sky View. En la misma zona se encuentran otros edificios administrativos como el Ayuntamiento o las Cortes Municipales pero sin duda, el edificio más curioso por su arquitectura y quizás del que más orgullosos se sienten los ciudadanos de Seattle, es de su magnífica biblioteca. Un edificio con formas geométricas, mucho cristal y con un interior amplio y luminoso, en el cual son muy amables también con los turistas y te ofrecen información si la precisas.


Seattle, como casi todas las ciudades de USA, cuenta con un barrio chino importante. En esta ocasión estaban de celebración, la Dragon Fest. Había un escenario con actuaciones y pequeños puestos de comida y también de venta de artículos mayoritariamente chinos. Fue curioso. Para llegar allí desde el downtown se puede hacer en metro aunque no está muy lejos del centro.

La antigua estación Union Station y la actual estación de ferrocarril King Street, se encuentran cerca de chinatown y se puede ir caminando. Justo tras esta última podemos ver los estadios Century Link de fútbol americano y Safeco Field donde juegan los Mariners, el equipo de Seattle y del que se puede encontrar el logo en innumerables objetos en las tiendas de recuerdo.

Pioneer Square es una pequeña plaza de forma triangular en la que podemos encontrar un Tótem y un busto del indio nativo Sealth, al cual debe su nombre la ciudad. La zona está rodeada de cafeterías, bares y restaurantes y suele haber bastante animación.

Y ya por último, podemos caminar por el paseo marítimo, donde encontraremos muchas tiendas de recuerdos, el Acuario de Seattle y múltiples opciones de ocio para relajarse mientras se contempla la puesta de sol.


Una muestra fotográfica de lo que os podéis encontrar.

Crucero por Alaska
Publicado el 23 de agosto de 2015 por Alicia.

Acabo de regresar de un crucero por Alaska a bordo del Statendam de Holland América. Ha sido mi primer crucero con esta compañía y he de decir que la experiencia ha sido muy buena.
El crucero ha tenido una duración de 15 días con salida y regreso a Seattle pero siempre que me traslado a tantos quilómetros, intento aprovechar antes o después del crucero para visitar algún lugar más. En esta ocasión la visita fue a la ciudad de Vancouver y Seattle antes de embarcar.

Los vuelos los realicé a la ida con KLM y el regreso desde Seattle con Delta y después el enlace, con KLM. Ambas compañías tienen buen servicio y en los vuelos largos proporcionan todo lo necesario. Tan sólo hubo la pega y es que el vuelo de Delta salió con retraso de Seattle y el tiempo de enlace en Ámsterdam fue muy justo. Eso se tradujo en que tuviera que correr por la terminal para hacer el cambio pero no dio tiempo a que se hiciera el cambio de maletas y llegaron un día más tarde. Un mal menor.
Para trasladarme de Vancouver a Seattle el transporte elegido en esta ocasión fue el tren. La compañía americana Amtrak realiza ese trayecto que tiene una duración de 5 horas y que resulta más cómodo que las interminables colas y esperas en los aeropuertos. Los trámites se pueden realizar desde una hora y media antes a la salida del tren y en la misma estación de Vancouver toman tus datos, te hacen la foto, etc… todo lo necesario para inmigración y facturas las maletas de gran tamaño que te serán entregadas en destino. Después, en el momento en que se cruza la frontera de USA, simplemente pasa un empleado de aduanas revisando los pasaportes. Realmente, resulta mucho más cómodo que el avión.

Como ya he comentado, antes de embarcar visité las ciudades de Vancouver y Seattle durante unos días y pude disfrutar de sus atracciones, su arquitectura y el ambiente de sus diferentes barrios.
Son ciudades tranquilas y extensas pero con bastante movimiento. En ambas se pueden encontrar gran número de turistas y eso también viene dado porque tanto Vancouver como Seattle son dos de los puertos de partida más importantes para los cruceros en Alaska.

El Statendam es un barco de tamaño pequeño, sobre todo si lo comparamos con las dimensiones de las últimas construcciones.  Por ese mismo motivo resulta un barco muy cómodo, todo está cerca y no hay que hacer grandes caminatas para llegar a nuestra cabina. Eso sí, para aquellos que como a mí,  les guste caminar contemplando el mar, el Statendam conserva una excelente promenade que permite rodear todo el barco, algo que en las últimas grandes construcciones se está perdiendo.


La decoración del barco es sobria y elegante, nada recargada y en muy buen estado de conservación. Tiene muchos salones que ofrecen diferentes ambientes y una mayor privacidad. Hay varias cubiertas con autoservicio de lavandería y he de reconocer que resulta muy exitoso pues estaban en funcionamiento constantemente. Es sorprendente su gran biblioteca, con mucho espacio para la lectura, bien iluminada y con un considerable número de ejemplares en varios idiomas, incluido el castellano. Posee una piscina con cubierta retráctil que permite el baño durante la travesía a presar de que las temperaturas son muy bajas por aquellos lares. Quizás lo que menos me ha gustado ha sido el teatro, ya que se trata más bien de una sala de fiestas y la leve inclinación no permite en ocasiones una buena visión. Eso sí, los espectáculos son sencillos pero muy bien elaborados y cuenta con un equipo de cantantes considerable.
El servicio es correcto. Camareros y asistentes de cabina son mayoritariamente indonesios y filipinos. En el mostrador de atención al cliente se puede encontrar personal de habla hispana y tanto el diario de a bordo con las actividades diarias como el menú, lo facilitan en castellano.
La comida está muy bien tanto en el buffet como en el restaurante. En mi caso utilicé el turno fijo de cena aunque se puede optar por el turno libre y cenar a la hora que convenga dentro del horario propuesto.
Y en cuanto a la animación, el programa diario ofrece diferentes actividades, charlas sobre los lugares que se visitarán, charlas culinarias, varios pases de cine y actividades dirigidas por el equipo de animación que resultan bastante divertidas.

Holland América atraca en el Pier 91. La terminal es bastante grande y además ofrece consigna de equipaje. Se puede acceder en taxi o con el autobús 24 o 33, aunque hay que remarcar que el servicio de autobuses en Seattle es lento y las esperas, en ocasiones, pueden ser largas. Además, la parada de autobús se haya sobre un puente y hay que subir unas escaleras por lo que puede ser útil sólo si se viaja sin equipaje.
El embarque empezó a las 12h y fue rápido y ordenado. Una vez entregas la documentación y te dan las tarjetas de la cabina, también te asignan una letra por la cual te llaman para el embarque. Esperas en una amplia sala que en mi caso resultó de no más de 30  minutos. La cabina está lista en el momento del embarque.
El desembarque también es rápido. Simplemente hay que bajar del barco directamente a la hora asignada, sin esperar en zonas comunes ya que te permiten el uso de la cabina hasta la hora asignada para el desembarque. Además se puede solicitar el desayuno en la habitación en ese día, algo que otras compañías no permiten por tratarse de un día de desembarque.
Una vez en la terminal hay que pasar el proceso de inmigración que resultó bastante rápido también y recoger el equipaje que está dispuesto ordenadamente por colores.

La ruta de este crucero fue lo que me animó a realizarlo. Pocas compañías realizan cruceros de 14 días sin repetir escalas y además con salida y regreso al mismo puerto. Las escalas son muy interesantes y la ruta en general, una maravilla. El paisaje y los lugares que se recorren son fascinantes.


Y ya para finalizar, sólo decir que es un crucero muy recomendable, tanto el barco como la ruta que se realiza. Ya he dicho que era mi primer viaje en Holland América y espero que no sea el último. El estilo de la compañía me ha gustado y a pesar de que cada compañía tiene sus particularidades buenas y menos buenas, lo encuentro bastante similar a Princess o Celebrity.
He disfrutado mucho tanto del crucero como de los días previos que he pasado en Vancouver y Seattle. El clima ha sido bastante benigno y definitivamente, un crucero por Alaska, es uno de los destinos más sorprendentes que podemos encontrar.