Crucero Japón - TOKYO día 2 primera parte
Publicado el 12 de enero de 2016 por Antonio.

Amanece de nuevo en el país del Sol Naciente, después de un buen desayuno estamos listos para empezar el día. Lo primero que queremos hacer es comprar los billetes para ir a Nikko, iremos dentro de un par de días pero queremos asegurar los billetes y el horario. Los billetes para Nikko los venden en Tobu station que está junto a Asakusa station así que, allí nos dirigimos.

Cogemos la línea Tokyo monorail en Tennozu isle hasta Hamamatsucho st 1 parada, aquí hay que salir a la calle para cambiar a la estación de Daimon st que está a escasos 30 metros y coger la línea A, rosa, Asakusa line y bajar en A-18 Asakusa st 9 paradas. Desde aquí caminamos unos 3 minutos hasta Tobu station. Compramos los billetes para ir a Nikko a las 8:10h "rápido" con un trayecto de 2:10h, volveremos con el último que sale de Nikko a las 17:39h.

Ahora que ya tenemos los billetes empezamos la ruta de verdad, a escasos metros de Asakusa station se encuentra el rio Sumida y en la otra orilla podemos ver una bonita vista con varias edificaciones singulares entre las que destacamos:

La Tokyo Skytree, es nada menos que la torre más alta del mundo con 634 metros de altura y cuenta con un observatorio situado a 450 metros.

A su lado, a la derecha, la Asahi Beer Headquarters. sede a Asahi Breweries, un edificio con forma de vaso de cerveza coronado por una llama dorada de 40 metros de alto.

Como podéis apreciar en la foto una vista realmente bonita.


Media vuelta, volvemos sobre nuestros pasos, caminamos por Kaminarimon Dori hasta la puerta del mismo nombre que queda a nuestra derecha, donde se inicia la calle 



Nakamise Dori muy concurrida, llena de tiendas y que da acceso a una zona verde con varios templos.



En esta zona también encontramos los típicos Jinrickha, taxis para dos con tracción humana 



cuyos conductores caminan con los, también típicos, Jika Tabi, unos "zapatos" con suela de goma que permiten buena adherencia y que tienen una separación para el dedo gordo del pie que queda independiente del resto.




Algo que me llamó la atención los primeros días es que es "fácil" ver personas vestidas con los trajes típicos, más mujeres que hombres, pero ellos también y concretamente en esta zona de los templos vimos un buen número de personas vestidas de forma tradicional.




Primero encontramos la puerta Kaminarimon, es la puerta del dios de trueno y protege el acceso al templo. A cada lado de la puerta están los dioses del trueno y del viento y en el centro la gran linterna de 4 metros que pesa 100 kg. No os quedéis solo en lo grande y vistoso a primera vista, fijaros en su adornos tallados en madera, son verdaderas obras de arte, los japoneses prestan mucha atención al detalle y el detalle lo entienden tanto en la gran estructura como en la minimalista, todo tiene que estar perfecto.




Traspasamos la puerta y paseamos por Nakamise Dori sin prisa, curioseando en cada tienda, mirándolo todo como niños que descubren en cada cosa algo nuevo.




Nakamise Dori tiene un encanto especial, esta "súper" animada, llena de gente que se para constantemente en sus innumerables tiendecitas o paradas ya que, más que tiendas, son como pequeñas paradas una con otra en las que se vende de todo, desde elementos religiosos, ropa, complementos, todo tipo de artículos de lo más variado y también comida, en porciones por así decirlo, puedes encontrar pinchos de carne que se venden por unidades y galletas o dulces completamente artesanales hechos a mano, uno a uno, delante de ti.







Como no podía ser de otra forma, en todas las tiendas, los artículos están meticulosamente ordenados y colocados de forma que haya siempre una armonía en todo



Lo que más me llama la atención es que al igual que en las estaciones de metro o tren, cuando hay multitudes la gente no se entorpece una a otra, no hay apretones ni empujones en ningún momento, todos respetan su espacio y su camino, la gente "fluye" como una corriente de agua que busca el camino sin detenerse.



Al final de la calle encontramos la segunda puerta, la llamada Puerta Hozomon o puerta del tesoro que tiene dos dioses gesticulantes y en la parte posterior hay dos enormes sandalias que corresponde a la altura que los fieles atribuyen a Buda




Ya estamos en la zona de templos, delante nuestro la pagoda de 5 pisos de 54 metros de altura que ha sido reconstruida y a nuestro alrededor templos y templos.




Templo Senso-ji es un antiguo templo budista y es el templo más antiguo de Tokyo. Dedicado a la diosa Kannon cuentan que unos pescadores encontraron su estatua. El templo fue destruido en el 1945 y reconstruido. No tengo adjetivos para calificar lo que vemos, por una parte todo es enorme y a la vez lleno de detalles, todo cuidado en todos los sentidos, todo en armonía, incluso la gente que abarrota las calles y los templos, como he comentado antes, la armonía está en todo, la gente fluye, nadie tropieza con nadie, nadie se toca y todos caminan.




Templo de Asakusa Jinja, también conocido como templo de los tres dioses es uno de los templos sintoístas más famosos de Tokyo. Este es más austero en decoración pero igual de impresionante.




Templo Demboin es la residencia de los sacerdotes budistas (no se visita)



Alrededor de este templo hay unos jardines y otro templo pequeño con una fuente de dragón muy bonita




Cerca de aquí se encuentra Kappabashi Dori, una calle llena de tiendas dedicadas a utensilios para restauración, desde platos de plástico a todo tipo de ollas y cacharros de cocina.



Por sorpresa nos encontramos con una calle engalanada en plena fiesta



Ahora toca coger metro en Tawaramachi, línea G Ginza, naranja, hasta la parada G-16 Ueno, para visitar el parque del mismo nombre, pero antes decidimos comer, ya es la hora y hay que reponer fuerzas.

Mientras "comemos" os dejo algunas fotos y voy preparando el relato del resto del día que os entregaré en breve. 


Crucero por Alaska. STATENDAM de Holland America
Publicado el 09 de enero de 2016 por Alicia.


Y ya por último, sólo queda hablar del barco.

El Statendam es, como ya dije en su momento, un barco de pequeño tamaño en comparación a los grandes barcos que actualmente se construyen aunque en mi opinión, tiene unas medidas perfectas. Me encantan los nuevos barcos. Siempre tienen novedades y ofertan muchas más cosas que un barco pequeño o medio pero hay que pagar el precio de un mayor número de pasajeros y generalmente también, menor espacio por pasajero. Tiene que haber barcos para todos los públicos.



Pero sigamos con el Statendam. Se trata de un barco de bandera de los Países Bajos, con un tonelaje bruto de 55.819 toneladas, 219 metros de eslora y 30 metros de manga. Fue construido en 1993 y  su última renovación se realizó en 2005. Su capacidad es de 1.260 pasajeros y 580 tripulantes y cuenta con diversos salones donde escuchar música en directo, un casino, tiendas, sala de arte, salas de juegos y reuniones, gimnasio, spa y todo aquello que es necesario para que nuestra estancia a bordo sea muy confortable. Lo más destacable y lo que más me sorprendió fue la enorme biblioteca de que dispone, con una amplia selección de libros en varios idiomas y también guías de viaje. Un espacio amplio y muy luminoso destinado a la lectura, a la realización de puzles durante la navegación, conectarse a internet, o incluso tomar un café contemplando el mar por sus amplios ventanales. Sin lugar a dudas, mi lugar preferido del barco.




Muy al contrario, quizás el lugar que menos me ha gustado es el salón que se utiliza a modo de teatro porque no dispone prácticamente de inclinación en el piso inferior y eso hace que la visión del escenario,  no siempre sea buena. En la parte superior, donde si hay inclinación, la visión es muy lejana y en ocasiones la impide la baranda.


En la parte exterior cuenta con dos piscinas, una de ellas con cubierta retráctil para los días en los que el clima no acompaña y muy necesaria en viajes por zonas como Alaska. También cuenta con una zona exterior exclusiva para niños.


La oferta culinaria del Statendam es muy variada. Cuenta con un buffet, Lido, que funciona prácticamente todo el día y por la noche. En el menú de la noche vamos a encontrar muchos de los platos que son servidos también en el comedor principal. Rotterdam, es el nombre del comedor principal de dos plantas que tiene el Statendam y se puede utilizar para la cena dentro de los turnos fijos a las 17.30h y a las 20.00h o bien en turno libre “any time” desde las 17.30h a las 21.00h


Pero para aquellos que quieran variar alguna noche, se puede elegir entre dos restaurante más de pago.
Una parte del buffet Lido está decorada de diferente manera y se le da el nombre de Canaletto, con una capacidad para 60 personas y donde se ofrece cena previo pago entre las 17.30h y las 21h.
El otro restaurante de pago donde podemos cenar es el Pinnacle Grill. Este restaurante está especializado en carnes y marisco y es sin duda una excelente elección para poder disfrutar de sus variados platos y la calidad que se ofrece. Una o dos noches durante el crucero, ofrecen la carta del restaurante Le Cirque como alternativa a la habitual y se recrea una decoración que transporte al pasajero al famoso restaurante.


Los camarotes son amplios, muchos de ellos cuentan con bañera y la decoración está muy cuidada. En el baño encontraremos las  amenities habituales pero si necesitamos alguna específica, se puede solicitar al asistente de cabina. Hay albornoces, caja fuerte, una zona de estar con sofá, espejo de aumento, TV y reproductor de DVD. Eso sí, en cabinas interiores  y exteriores no cuentan con minibar aunque si se ofrecen bebidas y una cubitera con hielo para poder enfriarlas. El camarote tiene asistencia las 24 horas y se puede solicitar comida de manera gratuita. El canal interno del barco ofrece información sobre la temperatura exterior, la posición del barco, webcam pero no hay posibilidad de consultar la cuenta en el camarote y hay que solicitarla en atención al cliente. Cada noche, el asistente de camarote y su ayudante nos dejaban un muñeco realizado con toallas acompañado de unos bombones y realmente, tienen mucha imaginación.


En varias cubiertas podremos encontrar autoservicio de lavandería, con lavadoras, secadoras y zona de planchado para aquellos que prefieren realizar su propia colada durante el crucero.
Para finalizar, sólo decir que se trata de un barco excelente, cómodo, amplio, luminoso, ideal para el relax o el paseo por cubierta y muy adecuado si lo que se busca es un crucero tranquilo y agradable. Además se encontraba en un excelente estado de conservación y decorado con muy buen gusto.
Actualmente el barco ha dejado de pertenecer a Holland America, una lástima. Ahora, con el nombre de Pacific Eden, de la compañía P & O, empezó a navegar en noviembre de 2015 en Australia. Seguro que sus nuevos pasajeros estarán encantados con él.


Y con esta entrada, finaliza el relato de nuestro crucero por Alaska.
Una última recomendación. Navegad algún día en un crucero por Alaska. Es una experiencia inolvidable!!!

Para aquellos que quieran una visión más detallada, os dejo más fotos del barco, algunas de ellas de los platos que pudimos degustar en sus restaurantes y también de los simpáticos muñecos que dejaban en nuestro camarote. También podréis ver algunas fotos de nuestra visita a las cocinas del Statendam.

Crucero Japón - TOKYO día 1
Publicado el 06 de enero de 2016 por Antonio.


Nos despertamos por primera vez en este hermoso país del sol naciente. Parece que hemos asimilado bien el cambio horario y estamos dispuestos a dar guerra todo el día. Está nublado y el pronóstico es de lluvia esperemos que nos deje completar el itinerario previsto.

Después de un buen desayuno en el hotel, con todo tipo de platos orientales y occidentales, decidimos empezar nuestro recorrido visitando el mercado de pescado más grande del mundo,"The Tsukiji Market". La mejor forma de llegar hasta allí, el metro por supuesto, el mercado se encuentra en la parada E18 -Tsukijishijo station de la línea línea E - Toei Oedo. Si lo queréis visitar tened en cuenta que cierra los domingos y festivos y además el segundo y cuarto miércoles de cada mes.


El momento álgido del mercado, cuando hay más movimiento, se produce de madrugada pero nosotros hemos decidido no madrugar tanto y verlo un poco más tarde, es más cómodo moverse y sigue siendo muy interesante. El mercado permite la visita de turistas siempre que "no molesten". Un consejo es llevar zapato cerrado porque el suelo no está limpio que digamos y entre el agua, el hielo que se deshace y los dependientes que limpian con mangueras es mejor prevenir.


Pasear por los pasillos es una experiencia, ya hemos estado en otros mercados, pero no tan grandes ni con tanta variedad de pescados, además hay que sumar lo exótico de los carritos de transporte eléctricos, las minúsculas casetas donde los "contables" llevan el control de cada parada y tantos detalles que no sabes donde fijar la vista mientras, la cámara de fotos, echa chispas de tanto "disparo".


Prácticamente adosado al mercado se encuentra el Namiyoke Inari Temple, se trata de un santuario, Inari Shinto, construido en la ribera. Esta parte de Tokio fue creada a partir de ganarle terreno al mar tras el gran incendio de Meireki en inari-jinja en 1657. Su nombre significa literalmente "protección de las olas".


la Lonja de pescado de Tsukiji se estableció aquí después del Gran Terremoto de Kanto en 1923 y el santuario se convirtió oficiosamente en el templo guardián de la lonja y sus trabajadores. El patio del templo tiene varias placas memoriales y esculturas donadas por los grupos que trabajan en la lonja.

Saliendo del mercado a mano derecha por Harumi Dori llegamos al puente Kachidoki que cruza el rio Sumida. Se supone que en este puente hay un "museo del puente" aunque no fuimos capaces de encontrarlo, en su lugar disfrutamos de las vistas que tampoco estaban mal.


Volvemos sobre nuestros pasos por Harumi Dori y giramos a la derecha en Shin-Ohashi Dori para visitar el Tsukiji Honganji Temple. Se trata de un templo budista tradicional. Hay que decir que su arquitectura es bastante diferente del resto de templos de Tokyo, tiene por así decirlo un estilo arquitectónico más occidental. El interior es muy bonito y destacan sus grandes puertas de acceso en color azul


Toca coger de nuevo el metro para ver la estatua del "temido Godzilla", se encuentra concretamente en la parada H07 - Hibiya Station de la línea H - Hibiya.
La estatua como podéis apreciar en la foto es de tamaña más bien reducido, pero es todo un símbolo en esta ciudad.


Justo a la espalda del "monstruo" está el paseo de la fama en el que podemos ver grabadas las manos y las firmas de los famosos. Nada que ver con Hollywood, aquí el paseo ocupa unos escasos 50 metros pero tiene su encanto.


A pocos metros de la estatua de Godzilla volvemos a encontrar la calle Harumi Dori, estamos aproximadamente a 1,5 km. del rio y del puente que vistamos hace un rato. Caminando en esa dirección entramos en la zona de Ginza que se caracteriza por ser una de las zonas elegantes de Tokyo, con grandes edificios de grandes marcas. Los hay sencillos como el Sony Building y espectaculares como el Hermes que destaca por su inmensa fachada de vidrio que le ha valido en nombre de la "catedral de cristal", en su última planta tiene además un jardín colgante.


Aquí, como he dicho, los edificios de las grandes marcas están uno a tocar del otro y cada uno pugna por destacar del resto, solo por mencionar algunos de los que nos llamaron más la atención fueron Dior, Gapp. Louis Vuittoni, Sanai (edificio circular acristalado), Galería Nissan (con un interior de diseño) Mitsukoshi (con dos leones en la entrada), Mikimoto Pearl (con su original fachada de ventanas descabaladas sin orden), el Edificio Wako (reconstruido después del terremoto del 23. Son unos grandes almacenes que tienen el privilegio de ser de los más antiguos de Tokyo. No dejéis de ver el reloj de la fachada, es de 1898.

También hay marcas más económicas, Zara por ejemplo y sobretodo Uniqlo, marca japonesa con 12 pisos de ropa de moda a buen precio.

Si pasáis por aquí en fin de semana podréis disfrutar de las terrazas que los restaurantes sacan a la calle en el cruce de Harumi Dori con Chuo Dori ya que, en fin de semana esta zona es peatonal.

Dejamos la zona "fashion" y nos encaminamos hacía el Tokyo International Forum, Edificado en 1990 consta de dos partes, una clásica formada de seis edificios rectangulares y otra formada por un solo espacio acristalado, inmenso, con forma de barco. Sus espacios interiores quedan atravesados por pasarelas aéreas bajo el techo de cristal con forma de carena de barco. 


A 500 metros del forum encontramos la entrada al parque Chiyoda en el que se encuentra el Palacio Imperial de Tokyo, residencia oficial de la Familia Imperial japonesa. Los terrenos y jardines del palacio solo se abren al público dos veces al año, no obstante fuera de estas fechas se realizan visitas guiadas en japonés. Hay otra parte del parque, los jardines orientales que son de libre acceso todo el año y por ellos dimos un paseo. La verdad es que son preciosos. El día que en principio no acompañaba, llovía aunque no en exceso y el ambiente estaba cargado con una ligera niebla, resultó ser algo positivo, el suelo mojado, los árboles y jardines, incluso las vallas de bambú que utilizan para marcar los caminos tenían una tonalidad y brillo preciosos, los edificios modernos de Tokyo que se ven desde el parque se desdibujaban por la niebla dándoles un aspecto fantasmagórico y a la vez muy interesante.



No os perdáis la estatua ecuestre de Kusunoki Masashige, fijaos en su expresión y en dinamismo de la figura, parece estar en movimiento y por supuesto el famoso puente de piedra que da acceso a una de las puertas de la parte privada.




Antes de salir del parque (por la avenida que queda frente a la Tokyo Station) a mano izquierda hay una curiosa fuente, Wadakura Fountain Park, bastante original

Tomamos la avenida que une el parque con la estación central y en la primera esquina podemos ver las torres Marunouchi que cuentan con espacios dedicados al diseño de vanguardia y un poco más allá el edificio Bloomberg que fue el primer edificio al que se permitió ser más alto que el palacio imperial

Tan solo unos pasos más y alcanzamos la Tokyo Station, la estación central de Tokyo, su exterior no es muy llamativo, pero su interior es espectacular, parece más un palacio que una estación, como todo en Japón es grande, muy grande y está situada en una zona elegante y empresarial de la capital. 


Los servicios son de lujo, hay wifi gratis, tiendas, restaurantes, etc, etc, por cierto que aprovechamos que era la hora de comer y probamos la comida de la tierra, en un restaurante de la tierra, muy bien la experiencia, nos gustó todo. 


Por cierto y no menos importante, es una estación de tren y uno de los principales núcleos de comunicaciones de la ciudad acogiendo, además de metro y ferrocarriles de cercanías a los trenes del aeropuerto y la salida de los famosos trenes bala.

Nos ponemos en marcha de nuevo, esta vez cogemos el tren (ya que estamos en la estación principal), tomamos la línea Yamanote, se trata de una línea circular que une las principales estaciones de ferrocarril y metro de la ciudad, con un recorrido aproximado de 35 km se tarda una hora en completar una vuelta completa. Nos bajamos en Hamamatshucho station y caminamos hasta el Zojoji Temple, un gran templo en mitad de la ciudad moderna.


Zojoji es el templo principal de la rama Chinzei de Jōdo-shu (budismo) y está situado en el distrito de Shiba dentro del barrio de Minato, el recinto es muy grande, cuenta con varios edificios, jardines y un cementerio que alberga las tumbas de varios shogunes del clan okugawa y un curioso jardín dedicado a los "niños no nacidos", con varias filas de estatuas de piedra que los representan.


Otra curiosidad es que podemos encontrar la imagen, negra, del buda femenino Sho Kannon,


Adyacente al templo, en su cara noroeste, encontramos la Tokyo Tower, es todo un símbolo de la ciudad y espectacular vista desde la base. Es la torre de acero más alta del mundo En las primeras plantas hay tiendas, galerías y restaurantes y en en la parte alta cuenta con dos observatorios a distinta altura, desde cualquiera de los dos tendréis unas magnificas vistas de la ciudad


Volvemos al metro, entramos en E21 - Akabanebashi Station y cogemos la línea E - Oedo Line y bajamos en E23 - Roppongi para visitar Roppongi Hills, un gran complejo comercial, Tokyo tiene unos cuantos, que alberga, entre otros atractivos, la Torre Mori y Tokyo City View En la plaza Roku Roku, justo delante de la entrada de la Mori Tower, hay una original escultura obra de Louise Bourgeois titulada "Maman", se trata de una araña, replica de la que podemos ver en el Tate Modern (Museo Nacional Británico de Arte Moderno) en Londres, sin duda original e impactante por su tamaño, 10 metros de altura. En la torre Mori también podemos visitar un observatorio y un acuario.


En esta zona se encuentra la TV Asahi, si te gusta Daraemon te lo pasarás bien y además podrás hacerte una foto con él.

Si no estuviese lloviendo podríamos ver las estrellas, ya es de noche y decidimos poner rumbo al hotel, la combinación de metro y monorrail nos llevan a "casa".


Aquí tenéis el día en imágenes como siempre, 


Crucero por Alaska - VICTORIA
Publicado el 3 de enero de 2016  por Alicia.



Y llegamos de nuevo a Canadá. Atrás ha quedado Alaska y sus hermosas escalas, todas ellas con carácter propio y una completa muestra de naturaleza y paisaje.
Victoria es una bonita ciudad situada en el sur de la Isla de Vancouver. Sorprende su arquitectura y su ambiente apacible y tranquilo, lo que sin dudar hace que tenga un porte muy “british”. A pesar de su aparente calma, es una ciudad en movimiento constante, con grandes avenidas y calles, muy limpia y cuidada y con muchos turistas dispuestos a disfrutar de sus bonitos rincones.

En Victoria la naviera propone tomar un autobús lanzadera de pago hasta el centro de la ciudad. En realidad el centro no queda muy alejado del puerto y hay quien incluso lo realiza caminando. En nuestro caso, optamos por tomar el autobús urbano. Nada más salir del puerto hay que girar hacia la izquierda, en Dallas rd y a unos 80 metros se encuentra la parada de autobús. Los números  30 y 31 circulan desde el puerto hacia el centro y viceversa y su precio es de 2,50 dólares canadienses que deben pagarse en efectivo porque el conductor no devuelve cambio.


La ciudad nos recibió con mal tiempo. Una tremenda tormenta empezó nada más bajar del barco y las primeras gotas ya caían cuando estábamos esperando el autobús. Al llegar al centro, nos bajamos en Douglas st. una de las principales calles de Victoria, frente al centro comercial Bay Centre. La lluvia cada vez iba a más y optamos por entrar en él y esperar tranquilamente a que amainara el temporal mientras aprovechábamos para saludar a los amigos y familiares a través del Wifi gratuito que ofrecía el lugar.


Poco a poco, fue dejando de llover y entonces, ya de nuevo preparados para explorar la nueva ciudad, salimos a recorrer sus calles. Al salir del centro comercial tomamos View st. y lo primero que encontramos en la esquina con Blanshard st. es St. Andrew’s Cathedral, la catedral católica de Victoria construida en estilo gótico victoriano, con una bonita fachada de ladrillo rojo y una única torre. Tiene un interior amplio y luminoso.
Continuamos nuestro camino por View st. hasta la siguiente calle, Quadra st. Una vez allí, giramos a la derecha y llegamos a un pequeño parque, Pioneer  Square, con grandes árboles y algunas tumbas ya que en el pasado fue el asentamiento de un cementerio. Justo al lado se encuentra Christ Church Cathedral, un imponente edificio gótico de piedra gris, catedral de la iglesia anglicana en Victoria. Sus grandes dimensiones y su sobrio interior le dan un cierto toque de misterio.


Salimos de la catedral y ya se intuía que el día iba a ir despejándose cada vez más. La luz era más intensa y los rayos de sol aparecían tímidamente.
Regresamos de nuevo a Blanshard st. y en la esquina con Yates st. nos encontramos con la Biblioteca pública. Si  miramos hacia la izquierda en Yates st. se halla el Odeon, edificio dedicado al show, teatro y cine.  
Continuando por Blanshard st. llegaremos a la sinagoga de Victoria, un bonito edificio de ladrillo rojo de grandes dimensiones.
Desde allí giramos a la derecha por Pandora st. y en la esquina con Quadra st. nos encontramos de nuevo con un monumental edificio de piedra gris y forma de iglesia que no es otra cosa que el Conservatorio de Música.
Si giramos a la izquierda por Qadra st. podremos ver dos edificios más. A la izquierda la First Baptist Church y justo enfrente  la Saint John the Divine, una bonita iglesia anglicana. También a la izquierda veremos una pequeña casa pintada en vivos colores  que corresponde al Turtle Hostel.


Si continuamos caminando por Quadra st. encontraremos la First Metropolitan United Church al llegar a la esquina con Balmoral Rd.
De entrada Victoria se presenta como una ciudad muy monumental pero sobre todo, con numerosas iglesias, todas ellas de bella arquitectura y muy bien conservadas.
Tomamos Fisgard st. hasta Douglas st. donde giramos a la izquierda para llegar al Victoria City Hall, un bonito edificio de construcción  muy característica del oeste de Canadá. Rodeamos su fachada por Pandora Ave. donde se encuentran anexos algunos edificios más modernos que también pertenecen al City Hall. En la intersección con Broad st. podemos ver un paso de cebra con la bandera arco iris igual al que ya habíamos visto en Vancouver y que se encuentra en otras muchas ciudades del mundo.
Un poco más adelante a la derecha, en una isla interior y algo escondido, se encuentra el Victoria’s BC Spirit Square, un parque de cemento con un par de tótems custodiando la entrada.


Continuamos por Pandora Ave. y nada más cruzar Government st. nos damos cuenta de que nos hallamos en Chinatown. De repente las farolas  están pintadas en color rojo y los carteles de las calles, también rojos, escritos en inglés y en chino. Ornamentos típicos por todas partes y por supuesto, comercios en los que se puede comprar cualquier cosa……china.
Giramos a la derecha por Government st. y a la derecha, en la esquina con Fisgard st. encontramos una pequeña plaza, CRD Square, en la que hay un gran globo terráqueo, The Bright Pearl, una escultura curiosa que nada tiene que ver con la decoración oriental que nos rodea  y que se hace patente hasta en las cabinas telefónicas.


En el lado izquierdo de Fisgard st. se encuentra una gran puerta de arquitectura china que da la bienvenida al barrio. Después de atravesarla y continuando por Fisgard st. se llega a un estrecho y famoso pasaje situado a la izquierda, Fan Tan Alley. Es muy popular entre los turistas y allí se hallan numerosas tiendas de artesanía, recuerdos y objetos curiosos. El pasaje finaliza en Pandora Ave. por la que continuamos caminando hacia la derecha para llegar a una plaza donde encontramos un puente de aspecto extraño, el Johnson Street Bridge. Se trata de un puente levadizo de hierro, que ha sufrido varios cambios desde su construcción y que en la actualidad no funciona.


Desde allí, comenzamos a caminar por Wharf st. que discurre al lado del mar con unas excelentes vistas del puerto de Victoria y del aterrizaje y despegue de hidroaviones  para llegar a Bastion Square, una calle peatonal muy animada en el lado izquierdo, llena de cafés, bares y restaurantes con sus terrazas abarrotadas de  gente aprovechando el espléndido día del que estábamos disfrutando.
Aquí podemos encontrar el Museo Marítimo. Nosotros decidimos hacer un receso en uno de los bares de la zona y reponer fuerzas.
Tras el descanso, nos encaminamos por Government  st. donde se encuentra un edificio neoclásico que alberga la librería más emblemática y famosa de Victoria, Munro’s Books of Victoria. Toda la calle está llena de edificios notables y tiendas de todo tipo. Es una zona excelente para realizar compras.
Seguimos avanzando y descubrimos otra tienda interesante, Rogers, una delicia para los amantes del chocolate y donde, por supuesto, hacemos una parada.


Al final de la calle se llega a una gran plaza donde está situada la magnífica torre Art Decó de la oficina de turismo y el espléndido hotel Fairmont. Pasear por esa zona resulta muy agradable. Una zona verde muy cuidada y con el mar como fondo. Algo más adelante, ya podemos ver el colosal parlamento de Victoria, sin duda el edificio más emblemático de la ciudad y el más visitado. Se encuentra en una amplia explanada y se pueden realizar visitas guiadas en varios idiomas.
Muy cerca de allí, en Belleville st. y frente al Royal BC Museum y el parque Thunderbird, está situada la parada de autobús para regresar de nuevo al puerto.


Esta fue nuestra ruta en Victoria. No muy extensa pero suficiente para conocer el centro de la ciudad en las horas de duración de la escala. Resulta una localidad muy agradable de recorrer y la mejora en el clima también nos ayudó a disfrutar de un lugar magnífico. Además, como final de viaje, fue la guinda del pastel perfecta para un crucero inolvidable.


Os dejo más fotos de esta bonita ciudad.