Crucero Capitales Bálticas - SAN PETERSBURGO día 1
Publicado el 12 de octubre de 2015 por Antonio.

Nuestro séptimo día de crucero nos llevó a San Petersburgo, casi divino, Dios realizó la creación en seis días y el séptimo descansó, pues algo así, hemos visto sitios realmente preciosos en seis días, pero el séptimo vamos a ver algo realmente impresionante, una maravilla que, en su conjunto, merecería ser una de las "maravillas del mundo moderno", diréis que exagero, pero a mí me ha parecido realmente, tanto la ciudad como sus alrededores, una maravilla. Nota: para llevarme la contraria (si no estáis de acuerdo) es imprescindible venir, no vale ver fotos ni reportajes, pero esto, a los que nos gusta viajar ya lo sabemos

Empezaré por repetir lo que ya comentamos en el resumen del crucero publicado hace unos días en el blog, esta ha sido la única escala que no realizamos por nuestra cuenta. Contratamos una excursión de dos días con Mundomar Cruceros, los representantes de Princess en España, quienes a su vez, contratan la excursión con "Shorex. ru" que es quien en realidad presta el servicio.
Todo funcionó a la perfección, nuestra guía, María, nos esperaba en la terminal del puerto una vez pasada la aduana, sobresaliente para ella, tanto en el trato con el grupo como en conocimientos, diréis que es su trabajo, pero muchas veces te encuentras de todo, así que cuando hay algo bueno hay que destacarlo. La comida, de los dos días, estaba incluida y estuvo bien.

En general no me gusta dar datos, para eso ya tenéis la wikipedia, pero creo que vale la pena recordar que actualmente San Petersburgo es la segunda ciudad más grande de la Federación Rusa y una de las ciudades más grandes de Europa y que el centro de la ciudad y sus alrededores está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1990.

Empezamos nuestro recorrido con una visita panorámica hasta detenernos en la Iglesía de San Nicolás. Me gustó mucho, esta frase la voy a tener que repetir frecuentemente, pero es así.
La catedral de San Nicolás de los Marinos es una gran iglesia de estilo barroco isabelino situada en el centro de San Petersburgo, en la plaza de San Nicolás. Pertenece a la Iglesia Ortodoxa Rusa y está dedicada a san Nicolás de Bari, patrón de la gente de mar.


El interior está repleto de obras de arte esculpidas y pintadas, además de objetos de culto. Podréis ver las ofrendas de los fieles que dejan comida, flores y velas y si hay algún oficio, nosotros vimos uno, podréis apreciar lo distinto que es a los oficios católicos a los que estamos acostumbrados. No se pueden hacer fotos así que grabarlo todo en las neuronas.

En la parte exterior hay un jardín arbolado y tiene la particularidad de que el campanario se encuentra en un lateral, a unos 30 metros, separado del cuerpo central de la iglesia. La planta central es cuadrada (cruz griega) no muy grande, pero sus fachadas están pintadas de azul claro y blanco con cúpulas doradas. El campanario tiene los mismos colores con una magnífica cúpula dorada en forma de aguja alta y esbelta, todo el conjunto es muy bonito, sobre todo si tenéis suerte y os luce el sol.


Nuestra siguiente parada fue en La Fortaleza, es el verdadero centro antiguo de la ciudad, fue la primera edificación diseñada por Pedro el Grande y está considerada como fortificación militar del siglo XVIII mejor conservada de Europa


Durante varios años fue la única construcción de piedra en la ciudad por lo que la primera Catedral fue construida dentro de la propia fortaleza. Esta Catedral sigue siendo, hoy día, además de la más antigua, la más alta de la ciudad con su campanario de 122 metros coronado por una veleta en forma de ángel que se considera protege la ciudad. En su interior se encuentran las tumbas de los monarcas de la dinastía Romanov encabezada por Pedro I el Grande.


Todo el conjunto está cuidadosamente cuidado y en perfecto estado de conservación. Como curiosidad al pasar por la puerta de la muralla que accede al rio Neva se pueden ver las marcas de diferentes desbordamientos del rio, cuyas aguas han inundado parte de esta fortificación en diversas ocasiones.

No os perdáis la singular estatua de Pedro I el Grande con sus manos exageradamente grandes y su cabeza pequeña en proporción al cuerpo.

Después de otro corto paseo en el minibús, llegamos al Hermitage, como podréis verificar si consultáis internet, el museo se compone de seis edificios, entre los que destaca el palacio de invierno que era la residencia oficial de los antiguos zares y su colección tiene más de 3 millones de piezas.
Las colas para comprar las entradas y acceder al museo son muy largas, por suerte nosotros no tuvimos que esperar, los tickets llevan impresa la hora en la que te "toca" el turno de acceder al museo.


Cada grupo ve una parte del conjunto, es imposible verlo todo y hay temporadas en que se abren o cierran diversas salas, por lo que puedes venir varias veces que aunque repitas algo no verás siempre lo mismo.

No puedo destacar nada de su interior porque todo es especial, desde que entras hasta que sales la cabeza parece un cámara de video pegada a un pivote, gira a derecha, izquierda, arriba, abajo, en todos los sitios hay algo que admirar, suelos de marquetería con todo tipo de dibujos, alfombras grandes y pequeñas, techos con refinados trabajos de estuco y pinturas, lámparas, paredes igualmente decoradas, los muebles y objetos, pinturas, esculturas, hasta las puertas que comunican las estancias son obras de arte.


Es realmente precioso, espectacular, majestuoso y sin duda una visita obligatoria dentro de lo mucho que puedes ver en San Petersburgo.

Después de una parada para comer, por la tarde retomamos el tour visitando La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada o Iglesia de la Resurrección de Cristo, construida en el lugar donde asesinaron al zar Alejandro II en la orilla del canal Griboyédova.


La imagen exterior de esta iglesia recuerda mucho a la de San Basilio en Moscú, pero ahí queda todo parecido. Sus paredes de ladrillo rojo y marrón están profusamente adornadas y sus cúpulas multicolores alternan la cerámica y el cobre como cobertura, en su construcción no se quería dejar ningún espacio sin decorar, desde fuera el conjunto da la sensación de ser una parte central a la que se han añadido todo tipo de "anexos", tanto en fachada como en techo para "taparlo" todo. Parece robusta y a la vez elegante.


Si el exterior os ha gustado, el interior es impactante, domina el color azul de fondo, a modo de lienzo, sobre el que se representan en tamaño gigante iconos y escenas religiosas.


Sus amplias columnas cuadradas dan una impresión de fortaleza y resistencia al conjunto, impresión que cambia cuando miras las altas cúpulas con sus magníficas pinturas en las que domina el color claro o dorado dando la impresión de ser focos de luz que iluminan desde el cielo.


Me cuesta buscar adjetivos para calificar estas "obras de arte" sin caer en la repetición, pero es que, para mí, todas merecen la excelencia.

Para terminar este primer día en San Petersburgo nos embarcamos en un agradable paseo por el rio Neva y sus canales.
Te sientas, te relajas y disfrutas viendo ahora la ciudad desde otro ángulo, pasando bajo sus puentes y dejándote mecer por el vaivén del barco.


El día se acaba y nos volvemos al barco, mañana visitamos los jardines Peterhof y el palacio de Catalina pero eso os lo cuento en la siguiente publicación, mientras tanto y como siempre os dejo algunas imágenes de lo visitado hoy, espero que os guste. 

Crucero por Alaska - TRACY ARM Y GLACIAR SAWYER
Publicado el 10 de octubre de 2015 por Alicia.


Muy temprano, a las 9 de la mañana el Statendam hizo su entrada en el fiordo de Tracy Arm. Un fiordo estrecho, rodeado de altas montañas y con aguas de color turquesa. El día no era espectacular, bastante nublado pero sin lluvia. La temperatura, muy baja, alrededor de los 6 grados que con la humedad hacía que el frío se calara en los huesos. Pero nada puede impedir disfrutar de un espectáculo de la naturaleza de tales dimensiones.


Ya desde la entrada en el fiordo se empezaron a ver bloques de hielo de un azul intenso y de distintas dimensiones, que flotaban alrededor del barco. La visión es una maravilla. Vegetación muy verde por las montañas en contraste con el hielo y el color del agua mientras el barco avanza lentamente hacia el glaciar Sawyer por los recovecos del fiordo. Cada vez que gira el barco para seguir el tortuoso camino nos muestra un escenario todavía mejor. Cada vez vamos viendo más bloques de hielo desprendidos del glaciar y algún barco que se ve diminuto al lado de algunos de los témpanos que se cruzan en nuestro camino.



La gran ventaja del Statendam es que tiene una cubierta de paseo por la que se puede circular alrededor de todo el barco y eso permite moverse con facilidad sin aglomeraciones entre los pasajeros, para que todo el mundo pueda disfrutar del espectáculo.
También se puede acceder a la proa del barco y a la parte superior de la proa con lo cual aumenta todavía más la oferta de lugares para observar esta maravilla.


Holland America ofrece durante la travesía un puré de guisantes caliente que viene muy bien para combatir las bajas temperaturas.
Pero nada importa. No importa que se hielen los dedos de la mano aún llevando guantes por intentar tomar todas las fotografías posibles y desde todos los ángulos. No importa porque cuando finalmente el barco queda frente al glaciar Sawyer se siente una especial emoción ante tanta belleza. Aquel día el glaciar estaba especialmente “activo” y se pude ver en varias ocasiones el desprendimiento de placas de hielo con el consiguiente estruendo, un ruido atronador que bien parece que te encuentres en medio de una gran tormenta.



Durante toda la travesía del fiordo y también mientras el barco permanece parado frente al glaciar, una narración en inglés va dando datos sobre el glaciar y también de todo lo que se va viendo, avisando de los desprendimientos y de la fauna que hay alrededor. Había muchas focas sobre los bloques de hielo más cercanos al glaciar que, aunque resultaba difícil diferenciarlas, se pueden apreciar perfectamente en las fotografías.



Y para finalizar sólo decir que creo que es uno de los días de crucero más especiales, más bonitos y que más se disfrutan por lo bello que es el entorno que te rodea. En total, siete horas para poder contemplar una verdadera belleza de la naturaleza.

Aquí os dejo más fotos para que podáis disfrutar de este magnífico lugar.

Crucero por Alaska - KETCHIKAN
Publicado el 07 de octubre de 2015 por Alicia.



Después de salir de Seattle y navegar durante un día entero rodeando la isla de Vancouver y en dirección a Alaska, llegamos a Ketchikan, una pequeña ciudad, muy coqueta, con construcciones muy coloristas y fácil de visitar en una escala de crucero.
Durante el día de navegación nos dieron la opción de visitar las cocinas del barco, algo que, a pesar de ser todas prácticamente iguales, siempre me resulta curioso y me gusta ver como se organizan en esa trastienda inmensa que nos facilita magníficos momentos culinarios durante el crucero. Esa misma noche, fue la primera noche de gala donde el capitán y su tripulación se presentaron ante el pasaje en el pequeño teatro del barco.



Ketchikan es conocida como la “capital del salmón” porque es posible verlos remontando el río cuando llega la temporada de la reproducción y a toda la industria vinculada a la pesca y envasado de este pescado. Está situada en un bonito emplazamiento, rodeada de montañas y bosques y se ha convertido en un centro turístico muy importante desde hace ya bastantes años pues es uno de los puertos de escala más importantes de los cruceros que realizan su ruta por Alaska. A través de sus amplias calles vamos a poder recorrer una ciudad que tiene mucho que ofrecer.
El barco atraca en el centro de la ciudad y desde allí es fácil recorrerla a pie. Al bajar podemos encontrar un autobús gratuito que hace un pequeño recorrido por la ciudad y hasta un centro comercial. También hay una oficina de turismo bastante completa con mapas y mucha información. En el muelle, “The Rock” una gran escultura de bronce que refleja la historia de la ciudad, te da la bienvenida.
Mi recorrido empieza a pié de barco, caminando por Mission st. donde se pasa bajo un enorme arco con el nombre de la ciudad.
Aquí ya podremos comprobar la gran actividad comercial que tiene Ketchikan. Muchas tiendas, bares y restaurantes por todas partes que esperan amablemente a los turistas.


Caminando por Mission st. se llega a una pequeña iglesia de fachada blanca, St. John’s Episcopal Church cuyo sencillo interior de madera, resulta muy cálido y acogedor. Al final de la calle se encuentra un enorme tótem dedicado al jefe Johnson, tallado en cedro, con un águila en la parte superior y representativo de tiempos en los que la tribu Tlingit habitaba el lugar.
En la parte posterior se puede ver el río y un paso hacia la colorista Creek st.
Pero mi ruta continua por Dock st. donde se encuentra el Tongass Historical Museum donde se pueden ver exposiciones locales temporales y permanentes, fotografías antiguas, libros y artículos históricos pertenecientes a antiguos pobladores de la zona.


Siguiendo por Park ave. se llega a un puente que cruza el río y desde donde podemos tener unas bonitas vistas. Desde allí se puede acceder a una plataforma a modo de mirador para contemplarlo y poder ver los salmones que lo remontan cuando es la temporada. También desde allí arranca el Married Man’s Trail, un estrecho camino que circula paralelo al río, atravesando el bosque y que llega de nuevo a Creek st. Se dice que por ese escondido camino bajaban los maridos hacia las casas de citas.
Creek st es la zona más famosa de la ciudad. Casas de madera junto al río,  de diversos colores y que dan un toque de color a Ketchikan. Antiguamente estos edificios sobre el agua eran burdeles y en la actualidad se han convertido en tiendas de recuerdos que venden objetos de artesanía local y todo tipo de objetos curiosos. En uno de sus escaparates se puede ver un diario de 1867 en el que se habla sobre la compra del territorio de Alaska por parte de USA. En el interior de las tiendas de Ketchikan podemos encontrar cualquier cosa para llamar la atención del visitante, desde fotografías antiguas a un oso o un coche. Durante todo el viaje esta será la tónica en la gran mayoría de las tiendas visitadas.


En Dolly’s House Museum, una destacada casa de Creek st. de color verde claro situada en el número 24, podemos encontrar antigüedades, fotografías e incluso un vídeo de la señora Dolly que regentaba la casa y ofrecía compañía femenina a pescadores y mineros que pasaban por allí.
Paseando por allí, entre las casa, se puede observar un pequeño funicular de color rojo que sube hasta Cape Fox Hill en lo alto de la colina para desde allí poder realizar paseos por el bosque.
Al final de Creek st. se encuentra el puente Stedman y la calle del mismo nombre por donde inicié mi regreso hacia el muelle. Por el camino se pueden encontrar muchísimas tiendas, algunas muy grandes y que ofrecen precios muy bajos y descuentos. Quizás, después de haber realizado todas las escalas, puedo decir que es la ciudad más asequible para las compras ya que vamos a encontrar infinidad de objetos de artesanía, los mismos que encontraremos en tiendas de otras poblaciones y a mejor precio. También encontraremos cafeterías, bares y restaurantes para hacer un receso antes de regresar al barco.
La naviera ofrece excursiones en Ketchikan para visitar los Misty Fjords en barco o bien sobrevolarlos, visitas a los bosques para avistamientos de fauna local, pesca y excursiones temáticas dedicadas a los amantes del arte culinario o de aventura. De este modo, durante las nueve horas que dura la escala se puede optar por la visita a la ciudad, realizar una excursión de larga duración o bien compaginar la visita a Ketchikan con una excursión más corta.


La navegación escénica después de salir de Ketchikan resulta muy agradable porque transcurre por una zona bastante estrecha, donde podemos observar los bosques, las montañas y la población junto al mar. Allí es el primer lugar donde pude observar muchos hidroaviones, un gran tráfico de ellos y también las primeras muestras de la fauna local.

Os dejo algunas fotos de mi recorrido por esta bonita ciudad.

Crucero Capitales Bálticas - TALLIN
Publicado el 5 de octubre de 2015 por Antonio.

Tallin es un pequeño diamante en el Báltico, intramuros se conserva una ciudad encantadora con empinadas calles y rincones llenos de piedra e historia. Desde la parte vieja de la ciudad, que se encuentra elevada del resto, se contempla una panorámica única de cúpulas, tejados y retorcidas callejuelas. Relájate y disfruta de este regalo para tus ojos.


Desde el puerto, un pequeño paseo de 10 minutos nos lleva hasta la Torre Margarita La Gorda, museo marítimo y puerta de entrada a la ciudad antigua. Tallin se recorre a pie sin problemas, todo está cerca.

Primero encontramos la St. Olaf's Church que tiene un espectacular campanario, casi imposible de abarcar con la vista dado lo estrecho de las calles donde se encuentra y subiendo por Pik lag al llegar al cruce con Lai veremos la Puerta de 1380 que en la época medieval se cerraba por la noche.


La calle Pick Lagg atraviesa la puerta y asciende hasta la explanada de la Lossi plats, la plaza principal de Tommpea, Aquí, en unos 200 metros cuadrados, podréis contemplar varias joyas arquitectónicas como la Iglesia del Domo, La Catedral Gótica de Santa María o el Castillo de Toompea y, sin duda, las mejores vistas de la ciudad desde dos miradores, especialmente el Mirador de Kohtu, que encontraréis en la plaza de la catedral (Kiriku Plats) dejando la casa verde a la izquierda entra por la calle Kohtu y llegarás este fantástico mirador desde el que podrás admirar la ciudad antigua.


No abandones esta zona sin ver su principal atracción, la preciosa catedral ortodoxa de Alexander Nevski, joya arquitectónica de Tallin.


Al salir de la muralla, bajando por el estrecho callejón, junto a la Virgin Tower, llegamos a laIglesia de San Nicolas que hoy día alberga el museo de arte de Estonia y a unos 100 metros de aquí encontramos la Swedish St. Michael's Church


Volviendo hacia la ciudad antigua encontramos la Puerta Viru, flanqueada por dos esbeltas torres de 1454 y después el callejón medieval con arcos en la calle Katariina Kaik, no os lo perdáis, vale la pena


A la izquierda hay puestos que ofrecen flores frescas y sencillas composiciones de flores secas. En la calle Viru tänav, que continúa en línea recta al otro lado de la puerta, hay numerosas tiendas de ropa de marcas occidentales y frecuentadísimos locales públicos.

A unos pasos nos encontraremos la Plaza Vana Turg, vieja plaza del mercado rodeada de edificios medievales en un conjunto único. Adosado a esta plaza se encuentra el Ayuntamiento y su plaza, el lugar tradicional donde se celebraban las ejecuciones en aquellas épocas.


No paséis por alto mirar la veleta del ayuntamiento, construida según un esbozo que trajo un explorador del Oriente; tiene forma de guerrero con espada y es conocida con el nombre de Vana Toomas (Viejo Tomás), que, además, es el símbolo de la ciudad.


En una de las esquinas de esta plaza, se encuentra la "Farmacia" del ayuntamiento, una de las más antiguas de Europa.

Si queréis ver en imágenes todo esto y algo más que no he explicado, no os perdáis este vídeo. 

Crucero Capitales Bálticas - WARNEMUNDE y ROSTOCK
Publicado el 03 de octubre de 2015 por Antonio.


Nuestra escala de hoy es Warnemunde, una pequeña ciudad balneario, alemana, a orillas del Báltico.

El principal atractivo de esta escala para las navieras es la excursión a Berlín, pero sinceramente, para mí, no vale la pena, son tres horas de trayecto ida y otras tres de vuelta que se lleva la mayor parte del día, por lo que si tenéis opción de visitar Berlín de otra forma seguid mi consejo y quedaros en Warnemunde. Así pasamos nosotros el día.

Al bajar del barco nos pasamos por turismo, hay una oficina de información en el mismo puerto. Además de planos e información venden los billetes de transporte urbano, combinado tren, bus, tranvía, cosa que ahorra tiempo para empezar nuestra excursión cuanto antes.

Nosotros compramos un billete de 24 h que sirve para todos los transportes y decidimos visitar primer la cercana ciudad de Rostock.

Hay un magnífico y puntual servicio de trenes entre Warnemunde y Rostock con salidas cada 15 minutos tanto de ida como de vuelta, el trayecto dura 21 minutos, cosa que flexibiliza mucho el que cada uno decida el tiempo que dedica a ambos lugares.

Por cierto y como curiosidad, el WC se paga en casi todos los sitios, incluidos McDonalds.

Al bajar del tren en Rostock tienes dos opciones: coger el tranvía hasta la entrada de la muralla, ciudad vieja o pasear hasta allí, son 20 minutos, nosotros optamos por el tranvía que para justo debajo de la estación de tren, no hay que salir de la estación a la superficie

Rostock, es una ciudad hanseática de casi 800 años que ha conservado en gran parte su antiguo encanto

Desde el tranvía se puede ver un buen trozo de la muralla de la que se conserva medio kilometro. Bajamos en Schroderplatz y empezamos nuestro recorrido entrando en la ciudad por la Kropeliner Tor. Si queréis ver de cerca la muralla podéis recorrer un tramo de la calle August Bebel Strase y luego volver para entrar en la ciudad.

La Kropeliner Tor es una torre de 54 metros de altura en ladrillo rojo de finales del siglo XIII. Formaba parte del primitivo cinturón de murallas y aloja el museo de historia local. Hoy ha llovido, de hecho aun caen algunas gotas y la vista de la torre con el pavimento mojado delante es muy bonita.


A pocos metros de la entrada hacia la derecha se encuentra el complejo monástico de la Santa Cruz, lo componen jardines, y diversos edificios bajos antiguas residencias de las monjas, hoy reconvertidos en comercios, además de la iglesia que conserva un tabernáculo del siglo XIV y un púlpito de principios del siglo XVII que merece la pena ver.


Al salir de la iglesia, bordeando el ábside, encontramos la Universitatplatz, plaza de la universidad, que tiene forma de triángulo. Aquí se fundó en 1419 la primera universidad del norte de europa.

En uno de sus lados, el que se encuentra al sur, se alinean los edificios universitarios como el Tribunal de Apelación y en el lado oeste el edificio principal y el más llamativo arquitectónicamente hablando con su fachada roja y blanca y su gran cantidad de ventanales acristalados.

Otro atractivo de la plaza es su fuente circular salpicada de esculturas.


Seguimos nuestro recorrido por la calle Kropeliner, se trata de una calle peatonal con mucha animación, repleta de tiendas y edificios notables, fijaos especialmente en el número 26, el Rostocker Hof de estilo renacentista y en el número 82, el Hospital del Espíritu Santo de fachada gótica que hoy día alberga la biblioteca municipal.


Al llegar al número 91 nos desviamos a la izquierda, se trata de la Ziegenmarkt o el Mercado de cabras, en esta calle y en el lateral de la iglesia de Santa María, Marienkirche, se llevaba a cabo el mercado de las cabras y en su memoria hay una estatua de este animal muy cerca de la iglesia.  Además de este pequeño monumento a la cabra en el número 3 podemos ver el edificio de la antigua casa de la moneda y a su lado una construcción de "casa típica" de la época.

Desde aquí accedemos a la iglesia de Santa María, es la mayor de las tres iglesias de la ciudad con una gran nave en forma de cruz, aunque para mí su principal atractivo es sin duda el Reloj Astronómico, una maravilla de la ingeniería y el diseño que tiene el orgullo de ser único en su tipo y funcionar todavía con su mecanismo original.


El reloj fue construido en 1472 por Hans Düringer y tiene tres divisiones:
En la parte de arriba podemos ver una función que se repite cada hora y que representa a los apóstoles juntándose alrededor de Jesús para una bendición antes de la entrada en la bienaventuranza eterna.
En la parte Central el reloj propiamente dicho con información del tiempo diario, zodiaco, fases de la luna, y el mes
En la parte de abajo un calendario válido hasta el año 2017.


Justo al lado de la iglesia de Santa María se encuentra la Neuer Markt llamada antes Mittel Markt (Mercado Central) por encontrarse precisamente en el centro de los tres mercados más importantes de la ciudad. Se trata de una gran plaza donde hoy día siguen existiendo puestos de venta de verdura, ropa o plantas por ejemplo. Está bordeada de edificios singulares con bonitas fachadas y cúpulas.


Salimos de la plaza por el lado de la iglesia de Santa María, siguiendo la vía del tranvía está la calle Lange. Después de caminar un par de manzanas, giraremos a nuestra derecha por calle Lagerstrase, aquí, a mano izquierda en el sentido de nuestra marcha encontraremos el antiguo hospital de San Jorge del siglo XVIII que hoy es la guardería municipal y a la derecha en el número 26, casi frente a la guardería, el edificio más antiguo de hastial escalonado siglo XVI, actualmente escuela técnica de artes y sala de exposiciones. Desde aquí ya se ve el puerto al fondo

La calle Lagerstrase acaba en la avenida Strandstraße que circula paralela al rio, al llegar aquí giramos a nuestra derecha para ir hasta la Universidad de Música que está a unos 600 metros. Caminamos por Strandstraße hasta llegar a Grubenstraße, aquí giraremos a la derecha y la primera a la izquierda por la calle Beim Waisenhaus, solo unos metros más allá encontraremos la Hochschule Musik Theater, la Universidad de Rostock de Música y Teatro fundada en 1994. Esta "moderna universidad" se encuentra ubicada en el antiguo Monasterio de Santa Catalina.

Desde aquí, en línea recta, a unos 100 metros encontraremos la Iglesia de San Pedro junto a la cual se encuentra el Alter Mark, viejo mercado, en su momento centro de esta ciudad hanseática y hoy un espacio abierto en medio de estrechas calles que permite admirar un poco mejor la magnífica iglesia de San Pedro.


Impresiona su fachada principal de ladrillo rojo con la torre, de más de 100 metros, que se eleva y parece no tener fin, se construyó en el siglo XIV y su interior es agradable, sencillo y austero.

Y de iglesia en iglesia, ahora nos acercamos hasta la de San Nicolás, que se encuentra a unos 200 metros en línea recta por la calle Altschmiedestraße.

La Iglesia de San Nicolás se construyó en 1230 y por tanto es una de las más antiguas de la región del Báltico, en su interior no se pueden hacer fotos.

A unos 5 minutos andando llegamos hasta la torre que marca la salida del antiguo casco viejo.



Como ya hemos caminado bastante decidimos coger el tranvía para volver a la estación de tren. Aquí paran varias líneas, la 3, 4, 5 y 6, que pasan por la estación, son solo dos paradas y bajamos en Hauptbahnhof

Al llegar a la estación debéis fijaros en los paneles que anuncian las llegadas y salidas de los trenes ya que, cada horario sale de una vía diferente. De vuelta en el tren y tras los 20 minutos aproximados que dura el viaje nos encontramos de nuevo en Warnemunde.


Desde la estación de Warnemunde vamos dando un paseo bordeando el canal que separa la estación de la ciudad. El camino está salpicado de pequeños establecimientos que venden pescado frito y la mayoría tienen bastante éxito ya que hay colas de clientes para comprar.

Llegamos al Faro de 31 metros de altura construido en 1897. La torre es visitable. A sus pies se encuentra el Teepott, pabellón de té construido en 1927 y reconstruido en 1968 ya que un incendio lo destruyó en 1945. Fijaos en su techo que le ha hecho merecedor de estar en el programa de protección de monumentos históricos. Está considerado una de las piezas más importantes del Balneario.


Y por supuesto, la playa de arena blanca, no podréis ver donde acaba, la línea de arena en la costa se aleja hasta perderse de vista, pero además de larga, en esta zona, la anchura de la playa es de más de 50 metros, fijaos en la cantidad de "sillones de playa" que se ven, muchos verdad, pues yo no lo sabía y me he enterado en este viaje que en el año 1882, el cestero de la corte Wilhelm Bartelmann inventó el primer sillón de playa y el primer puesto de sillones playeros de mimbre del mundo fue dirigido por su esposa en el verano de 1883 cerca del faro.


Abandonando la zona de playa y volviendo atrás, esta vez por la calle Alexandrinenstraße, veremos una curiosa fuente con personajes de un desfile, no le falta detalle autoridades, músicos.., yo la encontré muy original.


Y por último dedicad un momento a la Iglesia Evangelista,  edificio neogótico de ladrillo rojo, por supuesto, ubicado solemnemente en el centro de una plaza que permite rodearlo por completo con un interior sencillo y acogedor.


Hay van unas cuantas imágenes para ilustrar mejor el relato, que las disfrutéis.